Opinión

Diferencias entre el conductor de un autobús y el de un país

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa.us


Para establecer estas diferencias haré el decálogo de la vergüenza, como titulara el General Pérez Jiménez uno de sus magistrales trabajos escriturales.

  1. El primero da y hace lo que sea por gobernar así sea un autobús y todo lo manejará como tal. El segundo no querría asumir esa responsabilidad como sucedió con el General Pérez Jiménez, que aunque pocos lo sepan o crea, así fue.
  2. El primero desea un país de ignorantes y en anarquía, como ocurre en el autobús, el segundo quiere progreso y sapiencia, luz y virtud, orden y aseo.
  3. El primero gobierna con rufianes, el segundo con ilustres ciudadanos como hicieron Gómez Chacón y Pérez Jiménez. Sé que cuesta creer lo contrario a lo establecido, aunque haya sido una vil mentira.
  4. El primero solo puede gobernar en un país que avanza porque va en bajada, porque es bueno para nada, es inútil y vago que vive de la politiquería. El segundo solo empuja porque el país sube, es tecnócrata, es estadista, es el que pasa revista para verificar que funcionen sus ejecutorias.
  5. El primero gobierna una sociedad vencida y fracasada, enferma y pervertida que no tiene poder, ni virtud, ni fuerza para exigir. El segundo gobierna para el progreso, hace prevalecer el orden y la sociedad, se auto estructura a fuerza de la virtud y el mérito, es una sociedad sólida, fuerte y exigente que inspira el crecimiento sostenido.
  6. El primero quiere y solo puede gobernar en el Estado sin derecho, que no ha podido consolidar la constitucionalidad, pues dijo El Libertador: «Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzaran en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud». El segundo lucha por la vigencia del imperio de la ley y se asegura de la idoneidad de sus magistrados como garantía del buen vivir.
  7. El primero destruye el país, lo arruina para gobernar, el pueblo es castigado por la naturaleza del oprobio y la perfidia y no lo entiende, vive en el abismo de la mentira, en el estercolero de la ignominia. El segundo infunde el buen proceder y crecimiento con el ejemplo, la no impunidad, promueve la virtud, la moral y luces.
  8. El primero proscribe el liderazgo emergente, asegurándose de las ofertas asquerosas de la vieja política y sus herederos, para asegurar la falacia electoral y los argumentos democráticos. El segundo construye y fortalece las instituciones, protege y promociona su fuero de virtudes republicanas.
  9. El chofer de autobús es un comunista de exposición engañosa, sin virtud y mucho miedo por ser consciente de sus deficiencias y tropelías. El estadista es el hacedor de oportunidades como autopistas para la comunicación,  universidades para la educación y tantas otras para el desarrollo y realización de la personalidad aspirada.
  10. El primero tiene nombre, historia, presente y futuro trágico y hace alianzas con la escoria del mundo. El segundo solo historia y vigencia en las realidades tangibles y añoranzas de quienes entendieron cuándo cayó Venezuela.
    Transitar los mismos caminos nos llevan a los mismos sitios. Luego, nuestro problema es un tema de caminos y  de quienes siguen obcecados por oscuros intereses en recorrerlos, una y mil veces y la gran mayoría siguiendo a ciegas el error.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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