Opinión
Diferencias entre el conductor de un autobús y el de un país

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa.us
Para establecer estas diferencias haré el decálogo de la vergüenza, como titulara el General Pérez Jiménez uno de sus magistrales trabajos escriturales.
- El primero da y hace lo que sea por gobernar así sea un autobús y todo lo manejará como tal. El segundo no querría asumir esa responsabilidad como sucedió con el General Pérez Jiménez, que aunque pocos lo sepan o crea, así fue.
- El primero desea un país de ignorantes y en anarquía, como ocurre en el autobús, el segundo quiere progreso y sapiencia, luz y virtud, orden y aseo.
- El primero gobierna con rufianes, el segundo con ilustres ciudadanos como hicieron Gómez Chacón y Pérez Jiménez. Sé que cuesta creer lo contrario a lo establecido, aunque haya sido una vil mentira.
- El primero solo puede gobernar en un país que avanza porque va en bajada, porque es bueno para nada, es inútil y vago que vive de la politiquería. El segundo solo empuja porque el país sube, es tecnócrata, es estadista, es el que pasa revista para verificar que funcionen sus ejecutorias.
- El primero gobierna una sociedad vencida y fracasada, enferma y pervertida que no tiene poder, ni virtud, ni fuerza para exigir. El segundo gobierna para el progreso, hace prevalecer el orden y la sociedad, se auto estructura a fuerza de la virtud y el mérito, es una sociedad sólida, fuerte y exigente que inspira el crecimiento sostenido.
- El primero quiere y solo puede gobernar en el Estado sin derecho, que no ha podido consolidar la constitucionalidad, pues dijo El Libertador: «Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzaran en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud». El segundo lucha por la vigencia del imperio de la ley y se asegura de la idoneidad de sus magistrados como garantía del buen vivir.
- El primero destruye el país, lo arruina para gobernar, el pueblo es castigado por la naturaleza del oprobio y la perfidia y no lo entiende, vive en el abismo de la mentira, en el estercolero de la ignominia. El segundo infunde el buen proceder y crecimiento con el ejemplo, la no impunidad, promueve la virtud, la moral y luces.
- El primero proscribe el liderazgo emergente, asegurándose de las ofertas asquerosas de la vieja política y sus herederos, para asegurar la falacia electoral y los argumentos democráticos. El segundo construye y fortalece las instituciones, protege y promociona su fuero de virtudes republicanas.
- El chofer de autobús es un comunista de exposición engañosa, sin virtud y mucho miedo por ser consciente de sus deficiencias y tropelías. El estadista es el hacedor de oportunidades como autopistas para la comunicación, universidades para la educación y tantas otras para el desarrollo y realización de la personalidad aspirada.
- El primero tiene nombre, historia, presente y futuro trágico y hace alianzas con la escoria del mundo. El segundo solo historia y vigencia en las realidades tangibles y añoranzas de quienes entendieron cuándo cayó Venezuela.
Transitar los mismos caminos nos llevan a los mismos sitios. Luego, nuestro problema es un tema de caminos y de quienes siguen obcecados por oscuros intereses en recorrerlos, una y mil veces y la gran mayoría siguiendo a ciegas el error.
De la Orden de los Caballeros de Fénix
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