Opinión

“Tren de Miraflores” criminaliza a la abogacía de Venezuela

Omar Estacio Z. / Venezuela RED Informativa.us

Henry Alviárez, Aída Brady, Ricardo Cariel, Jackson Catriel, Williams Dávila, Freddy Ferrer, Franyer Hernández, Eduardo Labrador, Carlos Molina, Perkins Rocha, Yarely Reina Rodríguez, Neida Sánchez, Rocío San Miguel, María Oropeza, Félix Perdomo,  Luis Tarbay, Kennedy Tejeda, María Alejandra Díaz, Miguel Àngel Forero, Luis José Magallanes, Douglas Rodríguez, Judith Yépez.

Los primeros 18, presos –secuestrados, más cabe decir— por el “delito de lesa RoboLución” de abogar en sede judicial o extrajudicial a favor de todo perseguido político. Hasta el momento de escribir la presente crónica, los cinco colegas mencionados al final de la lista, no están privados de libertad, pero son acosados, perseguidos, amenazados por el mismo “delito de lesa RoboLución”.

No conozco, ni de vista, ni de trato, ni de comunicación a ninguno de los colegas reprimidos antes referidos. En lo que atañe a sus familiares, tampoco. Cabe la acotación, no sea que sus verdugos, los culpen de las iniciativas que se detallan al final de la presente crónica y tengan nuevo pretexto para la “Sippenhaft” hitleriana, o “responsabilidad de clan” o “culpa familiar”, llevándose por delante a esposas, hijos abuelos o parentela extendida.

En medio de tal escalada represiva, a los colegas y a sus familiares, se les han violado y les siguen violando las garantías procesales más elementales: Los derechos a designar defensores de confianza –y por ende forzados a contar como tales a funcionarios serviles del desgobierno agresor— a la salud, porque se les ha negado la atención médica lo cual mantiene a algunos de éllos, al borde de la muerte; a permanecer en situación de desaparecidos forzosos; a la integridad física, porque han sido  torturados de manera feroz; a la presunción de inocencia, porque antes, durante y aún después, de los carcelazos, han sido estigmatizados y expuestos al odio, a través de los medios de comunicación social controlados el Estado, incluido esa letrina que lleva el remoquete de “Con el Mazo Dando”.

Escribía Ghandi: “Cuando veas una injusticia, repárala con tus propias manos. Si no puedes repararla, denúnciala y si no puedes denunciarla, guárdala en lo más profundo de tu corazón”.

El próximo junio, entre los días 4 al 6, se celebrará en la capital española, la “Cumbre Internacional, ICAM 2025, Iberoamérica” bajo los auspicios del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid. Allí el gremio abogadil venezolano denunciará, in extenso, la referida criminalización nuestra profesión por los usurpadores del gobierno de Venezuela o “Tren de Miraflores” como también se les conoce.

Y después de tal Cumbre, la cruzada, seguirá ruta hacia la “Relatoría Especial sobre la Independencia de los Magistrados y Abogados” de Naciones Unidas y después, hasta el último confín.

Los profesionales venezolanos del Derecho no ejercemos con pistolas, ni con atentados dinamiteros. Pero daremos a conocer urbi et orbi la brutal represión de nuestro oficio.

Además, hay que ir acumulando evidencias contra los autores intelectuales y materiales respectivos. Desde los más encumbrados, hasta los matarifes más rasos de nuestro postrado sistema de “Justicia”. Porque tales crímenes aberrantes los llevamos hincados en lo más profundo de nuestras entrañas.

@omarestacio

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