Naturaleza del todo: Concilio de Constantinopla I

Gilberto Mayorca Yánez / Venezuela RED Informativa.us
En el 381 fue convocado por el emperador Teodosio I, para tratar de resolver las diferencias teológicas que aún persistían y daban muchos problemas políticos de estabilidad y gobernabilidad. Era necesario consolidar la doctrina nicena, principalmente con relación a la naturaleza del Espíritu Santo y dar nacimiento a la doctrina de la Trinidad. Ahora se llamaría el credo niceno Constantinopolitano que agrega una sección que aclaraba la divinidad del Espíritu Santo, afirmando que es: «Señor y dador de vida, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria». Nació la Santísima Trinidad.
El Concilio reafirmó el Cunctos Pópulos, es decir el Edicto de Tesalónica del 380 que declaró el cristianismo niceno como la religión oficial del Imperio Romano. Este edicto también condenó otras formas de cristianismo, como el arrianismo y el macedonianismo como herejías y ordenó su persecución.
Había que destruir los focos contrarios a la «correcta creencia» que es el significado de ortodoxia, siendo aquí que todo «capaz de elegir», es el significado de herejía. Por ejemplo: Libre de elegir un camino intelectual y espiritual. No repetir, ni esclavizarse voluntariamente.
Se crea entonces, una sola fe y disciplina, se construye el modelo de redención de los pecadores, administrado y aprobado o no por el clero, aunque todavía no se hablaba del pecado original, ya lo veremos más adelante.
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