Naturaleza del todo: Las nuevas cruces II

Gilberto Mayorca Yánez / Venezuela RED Informativa.us
La «bulla» es un ruido escandaloso o estruendoso inarticulado, por lo general desagradable, originado por quien desconoce el respeto que merecen quienes pueden ser afectados por tal desafuero.
La nueva sociedad, enferma de pervertidos antivalores como la indecencia, es caracterizada, entre tantos otros signos, por la bulla, habrán notado personas que desconocen, que la conversación que sostienen con otra persona, no es del interés de otras presente, y exhiben sus diálogos con todo y sus groserías.
También, es una inaudita moda, el estridente volumen de música o similares que llegan hasta atormentar públicamente a las víctimas casuales, entre otras tantas manifestaciones ominosas de sonidos exagerados.
Una conversación debe mantener menos de 50 decibeles, es bueno señalar que el volumen superior a 85 decibeles es perjudicial y causa pérdida de audición temporal o permanente y severa, tinitus, trastornos psicológicos y físicos como estrés crónico, ansiedad, patologías cardiovasculares, alteraciones del sueño, irritabilidad, dificultades de concentración y aprendizaje e impotencia en quienes se han mantenido expuestos a altos sonidos. Un concierto de Rock, tiene aproximadamente 120 dB y las exposiciones callejeras superan los 100 dB.
Estas prácticas, han degenerado el necesario convivir en paz y armonía mucho más de lo que puede advertirse normalmente, también crea desasosiego y las condiciones de silencios coadyuvantes al equilibrio necesario para toda evolución.
La aceptación, no siempre es buena pues, tenerla con la estridencia de sonidos hace que ocurra el proceso natural defensivo de acostumbramiento por adaptación. Una cruz más.
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