Maduro sigue ofreciendo recursos de Venezuela a EEUU para frenar su salida del poder

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us
Altos funcionarios chavistas le ofrecieron al gobierno de Trump petróleo y otras riquezas minerales de Venezuela con la idea de poner fin al enfrentamiento con Estados Unidos. Esa oferta de gran alcance permaneció sobre la mesa mientras el gobierno de Trump calificaba a Maduro como líder de un “cártel narcoterrorista”; reunía buques de guerra en el Caribe, y empezaba a hacer estallar embarcaciones que, según funcionarios estadounidenses, transportaban drogas desde Venezuela.
El líder autocrático de Venezuela ofreció abrir todos los proyectos petrolíferos y auríferos existentes y futuros a empresas estadounidenses, conceder contratos preferenciales a empresas estadounidenses, invertir el flujo de exportaciones de petróleo venezolano de China a Estados Unidos y reducir drásticamente los contratos energéticos y mineros de su país con empresas chinas, iraníes y rusas.
El gobierno de Trump acabó rechazando las concesiones económicas de Maduro y suspendió la diplomacia con Venezuela la semana pasada. Esta medida acabó con el acuerdo, al menos por ahora, dijeron personas cercanas a las conversaciones.
Aunque Estados Unidos ha estado atacando lo que denomina embarcaciones que transportan drogas, el corte de la diplomacia, la concentración militar cerca de Venezuela y las amenazas cada vez más estridentes contra Maduro por parte de funcionarios del gobierno de Trump han llevado a muchos en ambos países a pensar que el verdadero objetivo del gobierno de Trump es la destitución de Maduro.
Públicamente, el chavismo ha respondido a la escalada militar de Trump con una actitud desafiante y con lo que denomina una revolución socialista. Al mismo tiempo, Maduro ha dicho que sigue abierto a las negociaciones y su régimen continúa aceptando vuelos de deportación procedentes de Estados Unidos.
Sin embargo, tras bastidores, algunos funcionarios venezolanos de alto rango, con la bendición de Maduro, le ofrecieron a Washington concesiones de gran alcance que, en esencia, eliminarían los vestigios del nacionalismo de recursos que constituye el núcleo del movimiento de Chávez. En Washington, los funcionarios estadounidenses ofrecen distintas valoraciones de las conversaciones. Un funcionario estadounidense dijo que los informes sobre las negociaciones, sobre el levantamiento de las sanciones y el acceso al mercado venezolano “no eran una evaluación exacta de lo que ocurrió”.
Otros funcionarios estadounidenses dijeron que mantuvieron repetidas conversaciones con jerarcas chavistas sobre cómo sería la normalización económica, incluido el acceso de empresas estadounidenses a los mercados energéticos venezolanos y el levantamiento de las sanciones. Mientras Grenell y los enviados de Maduro negociaban un acuerdo, la líder del principal movimiento de oposición de Venezuela, María Corina Machado, presentó su propia propuesta económica en Washington. Machado argumentó que a las empresas estadounidenses en Venezuela les esperaba una riqueza económica aún mayor, 1,7 billones de dólares en 15 años, si su movimiento lideraba una transición política. Su asesora económica, Sary Levy dijo que la bonanza inversora ofrecida por Maduro nunca se materializaría sin democracia, Estado de derecho y libertades individuales.
“Lo que Maduro ofrece a los inversores no es estabilidad, es control, un control mantenido mediante el terror”, dijo Levy. “El gobierno de Trump ha mostrado una clara intención de no caer en estas ofertas de soluciones fáciles”. La mayor parte de las exportaciones de petróleo de Venezuela se destinan a China, excepto unos 100.000 barriles diarios que el gigante energético estadounidense Chevron le vende a Estados Unidos. La mayoría de los expertos coinciden en que Venezuela podría aumentar rápidamente la producción de petróleo con una importante inyección de capital extranjero, aunque difieren sobre si esto es factible bajo el gobierno actual. “Nuestro mensaje a las compañías petroleras es: las queremos aquí, desde luego”, les dijo Machado a los representantes de las empresas estadounidenses en junio. “Las queremos aquí no produciendo migajas de un par de cientos de miles de barriles diarios. Las queremos aquí produciendo millones de barriles diarios”.
Estas ofertas del chavismo se han dado en el contexto en el que EEUU mantiene un «despliegue militar sin precedentes» de EE.UU., que incluye, subrayó, «destructores, aviones de combate, tropas élite, activos utilizados en operaciones especiales y misiones encubiertas, e incluso un submarino (de propulsión) nuclear, todos los cuales se ubican a escasas millas de las costas venezolanas». Los jerarcas chavistas han solicitado en la misiva que se «convoque con carácter de urgencia a una reunión» para «determinar la existencia de una amenaza a la paz y formular recomendaciones para frenar los planes de agresión estadounidense en curso», en virtud de que Estados Unidos -señaló- ha decidido «cerrar toda vía de contacto diplomático» con Venezuela.
Con información The New York Time



