Naturaleza del todo: Saga de la verdad cuando trasmuta III

Gilberto Mayorca Yánez / Venezuela RED Informativa.us
No hay fin, realmente, lo que existe es un sentimiento exagerado o exacerbando de apego a cosas materiales generalmente, que reciben nuestra energía, en espera interesada de contraprestación según nuestras creencias, valores y deseos en general, desde una persona que llamamos amor, familia, amigos, animales hasta las demás cosas materiales de este plano experimental.
Todo lo que somos, queremos, tenemos antes de ser lo que percibimos fue otra cosa y volverá a ser una cosa distinta de lo que es, cuando ponemos nuestra energía en ella, el ejemplo más ilustrador es una persona, ante de nacer era otra cosa, incluso en su crecimiento observó muchas transformaciones, hasta cuando nuestro ego la conoce y la atrapa, sin más poder que su deseo, lo cual es muy débil frente a las fuerzas transformadoras del universo, que la cambiará cuando corresponda y nos deja sin esa ilusoria propiedad. Esto genera el más duro dolor, el sufrimiento en su mayor expresión y lo llamamos el fin, la muerte, trascendencia si se quiere ser más poético, pero nuestro ego no lo puede evitar.
La comprensión y aceptación de esta realidad nos ayuda a aprender el desapego, que no es desinterés, desamor, desprendimiento y hasta desilusión, no, es saber que nuestra verdadera identidad no es formas, entidades, cosas, es conciencia, la que perdemos cuando el ego domina y crea el apego que genera el sufrimiento innecesario.
Decía Heráclito, lo único permanente en la vida es el cambio, y en la actualidad un best seller, ¿Quién se ha robado mi queso? Que básicamente narra el cambio y nuestra resistencia a él, lo que genera sufrimiento.
Cuando transmuta algo, sufrimos si la transformación no favorece al ego, lo contrario si nos hace felices, ¿quién se disgustaría porque una semilla se transforme en un bello árbol, o un botón de una flor se transforme en una bella flor?
Abandonar la conciencia ha sido corresponder a la Matrix, aceptar estructuras de identidad falsas, formulada e impuesta para generar, el sufrimiento (energía de baja frecuencia que alimenta a unas entidades) ja, ja, se pueden reír, pero eso sigue siendo así.
Cuando termina algo que usamos por banal que sea, hasta puede haber destellos de sufrimiento pero no nos daña, entendemos aceptamos y seguimos, cuando se termina la crema dental, el perfume, el jabón, hasta lo que produce euforia que sabemos que termina.
El peor y más inteligente trabajo de diseño de la Matrix es la victimización como mecanismo fraudulento de recompensa, redención o cualquier otra locura. No sufras.
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