Está llegando a su fin la robolución chavista en Venezuela, luego de casi tres décadas de sufrimiento

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us
Venezuela parece que se apresta a contemplar el fin de la robolución cuyo “hombre nuevo” disfrutaba rolex, ferraris yates y testaferros que ahora se defienden ante el dedo acusador del imperio, acerca de quién merece la corona del más corrupto Alex Saab, Tareck El Aissami o Raúl Gorrín. Todos están señalados por organismos estadounidenses por presuntos delitos financieros, lavado de dinero, evasión de sanciones etc, etc. En algunos casos existen acusaciones formales, recompensas multimillonarias y sanciones del Departamento del Tesoro. Los venezolanos, no necesitamos explicaciones, ya sabemos cómo baten el chocolate todos esos bandidos que, juegan ahora a la ruleta rusa del sistema judicial de EEUU. Los jefes de la revolución bolivariana salen del poder por la puerta trasera como vulgares delatores, el que traicione primero, el que entregue más secretos y venda con mayor detalles para lograr hundir a sus antiguos socios, quizá termine con menos cadenas.
Los chavistas de cuello blanco batieron el récord del choreo continental y es que son unos farsantes que se montaron en el tren del “socialismo revolucionario” para enriquecerse obscenamente con la riqueza del Estado y a costa de la miseria de millones de venezolanos.Mientras Chávez y Maduro hablaban de antiimperialismo, llenaban cuentas bancarias en dólares; mientras hablaban de soberanía, movían fortunas por paraísos fiscales. La revolución terminó convertida en un mercado persa de delaciones, expedientes y pactos de supervivencia. Los viejos jerarcas del chavismo hoy negocian reducciones de condena, intercambian secretos y descubren, que el socialismo del siglo XXI acabó perdiéndose en su propio charco de inmundicia, ante un país que ya perdió la capacidad de sorprenderse y que aún sufre y padece por tanto engaño grosero, por tanta mentira y tanto cinismo.El fin de la era chavista marca el colapso de un proyecto político, económico y social que dominó Venezuela por casi tres décadas. El declive definitivo de la llamada «revolución bolivariana» se consolidó por el colapso institucional y el desmantelamiento de su base ideológica.
La revolución chavista derivó en un modelo caracterizado por la hiperinflación y el declive de la industria petrolera. Esto provocó la contracción histórica del Producto Interno Bruto (PIB) y desencadenó una crisis migratoria, sin precedentes, empujando a más de 8 millones de venezolanos al exilio. La pérdida de apoyo popular se hizo evidente en los procesos electorales. Ante la falta de respaldo, el chavismo gobernante optó por profundizar las inhabilitaciones políticas y la persecución a la disidencia, intensificando el control institucional para sostenerse en el poder.En sus últimos años, para frenar la quiebra del Estado, el gobierno debió adoptar medidas de apertura económica y liberalización parcial, contradiciendo los principios socialistas originales y cediendo ante las presiones del mercado internacional. La transición hacia una nueva etapa política en Venezuela ha estado marcada por tensiones poselectorales, el exilio de liderazgos opositores clave y un escenario de incertidumbre sobre la reconstrucción institucional y económica del país.La mala marcha de la economía y la pérdida de apoyo social se profundizaron con el gobierno del «hijo de Chávez». Aunque varias veces anunció cambios en la conducción de la economía –cosa que incluso Chávez insinuó antes de morir–,estos terminaron siendo muy tímidos. El resultado ha sido el ya mencionado colapso económico.
Maduro legalizó la dolarización de facto que ya existía, y por una contracción de la masa monetaria instrumentada mediante una especie de «corralito», limitó los montos de efectivo que se puede sacar de los bancos.Siguiendo el esquema cubano, grandes sectores de la economía han pasado al control militar, en áreas claves como la minería y el petróleo, y se profundizó el extractivismo, con la participación de empresas extranjeras, sobre todo (no únicamente) rusas y chinas.El país con las mayores reservas de petróleo del mundo se había convertido en un Estado fallido, marcado por la pobreza críica y el aislamiento internacional. El chavismo dejó de ser un proyecto épico y romántico que convocaba a las fuerzas de izquierda para convertirse en una obsesión por preservar el poder a toda costa,El socialismo inicial de la revolución bolivariana derivó en un populismo autocrático. Sin la mayoría social que respaldó a Chávez, Maduro recurrió a la confrontación permanente, señalando a Estados Unidos como enemigo y dividiendo al país entre bolivarianos y “pitiyanquis”, a los que calificó de “vendepatrias”, pero Chávez y Maduro el entregaron el manejo de Venezuela a la cúpula cubana y eso lo sabe el gentilicio de Bolívar.



