Tras coacción vivida por González Urrutia, Maduro vociferó en cadena nacional: «Me da pena ajena, usted perdió su moral para siempre» (+Video)

Úrsula Montenegro / Venezuela RED Informativa.us
Nicolás Maduro se pronunció sobre las declaraciones emitidas por el excandidato presidencial opositor, Edmundo González Urrutia, en torno a la presión a la que se vio sometido por los hermanos Rodríguez en la Embajada de España en Caracas, cuando estaba tramitando su asilo. Maduro dijo sentir «pena ajena» por su “cobardía y la traición hacia sus propios seguidores”. Nada de lo dicho por Maduro podría en todo caso menoscabar el rechazo general que ha suscitado la coacción padecida por González Urrutia.
En todo caso, Maduro manifestó que «nadie puede alegar su propia torpeza en defensa propia». “Usted fue quien me pidió clemencia, ahora que no tenga palabra para tratar de salvar su torpeza es otra cosa y no sé qué hará, pero su moral la perdió para siempre”.
“Si Guaidó fue una tragedia, ahora la historia se repite como comedia, se repite como tragicomedia, es la misma historia devaluada de Guaidó parte uno”, expresó el líder chavista.
Por otra parte Maduro preguntó: «¿Ustedes me han visto a mí a lo largo de décadas titubear, temblar, acobardarme, justificarme?, él que desde el inicio de la pesadilla chavista ha estado escudado tras el poder del alto gobierno, para inmediatamente responder, siempre desde la cúspide en la que está encaramado: “nosotros vamos hacia adelante y nosotros vamos a salir siempre adelante cuando hemos estado en situaciones difíciles, es una cuestión de principios y valores”, aseveró.
El pronunciamiento de Maduro surge luego de que Edmundo González, excandidato presidencial, hablara sobre su salida del país, destacando que fue «presionado» por el régimen que, según indicó, le presentó un documento que debía firmar para poder salir del territorio nacional.
En este sentido, Urrutia señaló: «En otras palabras, o firmaba o me atenía a las consecuencias. Hubo horas muy tensas de coacción, chantaje y presiones», dijo.
«En esos momentos consideré que podía ser más útil libre que encerrado, e imposibilitado de cumplir las tareas que me encomendó el Soberano».



