CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Con los pies en la tierra

Nuestro asunto, la recuperación de la calidad de vida de los venezolanos y de las libertades secuestradas por el régimen en Venezuela, NO está fácil. Lo cierto es que la administración del presidente Joe Biden en este país le ha puesto un empeño de cuatro largos y tenebrosos años al propósito de mantener y apuntalar al NARCO-RÉGIMEN del dictador Nicolás Maduro, bien soldado al poder en Venezuela.

Los iraníes, los rusos, los cubanos y los chinos, todos juntos, no le han resultado ser tan útiles al régimen de Caracas como lo ha sido el señor Antony Blinken. Por instrucciones del presidente Biden, y por los enormes beneficios que ha recibido la empresa norteamericana CHEVRON, la Casa Blanca ha sido un irrefutable aliado secreto de la dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua y Bolivia.

Jamás se había visto que la justicia norteamericana entregara hampones juzgados y sentenciados, presos-presitos purgando condenas dentro de una cárcel federal, a la esposa de un narcodictador tropical a cuenta de tía “angustiada” por la familia. Lo mismo que devolver a Venezuela a un pillo de la calaña de Alex Saab, buscado en los cinco continentes por delincuente, para que luego fuera incorporado, con todo y mamadera de gallo, por Maduro como ministro de ministerio del poder popular para la robadera institucional socialista en Venezuela.

La administración saliente de este país estrenó una “doctrina internacional” inédita desde la creación, por parte de sus Padres Fundadores, de los Estados Unidos de Norteamérica hasta el día de hoy. Por solo mencionar lo poco que realmente conocemos, lo único que ha salido a la luz pública; lo que se nos ha mostrado. Todo ello siempre en el papel celofán de ser “por nuestro bien”.

No quiero imaginarme las otras tantas “facilidades” adicionales que habrán recibido Maduro y sus secuaces, que aún se mantienen bajo estricto secreto entre ambos estados.

La magia no existe; lo que existen son los trucos. Y en cuanto a los milagros, creyentes y escépticos tienen que convenir conmigo que para que se den tienen que juntarse muchas condiciones especialísimas. Además de romper con todas las leyes naturales, de la física, la química y la biología para que sucedan.

Es verdad que “viene Donald Trump”, que viene con Marco Rubio y que ambos vienen bien “arrechos”. Pero hemos vuelto a perder como nación, como pueblo, cuatro largos años siendo engañados por quienes pensamos que serían los únicos que nos podrían ayudar a salir de este trance.

Y esos años que el país ha perdido, que la Venezuela buena y que vale la pena ha perdido, los han ganado las cucarachas de Maduro. No se puede olvidar. Estos hijos de la gran puta no son, ni están, ni los han dejado ni mochos ni sin margen de maniobra para conseguir lo único que desean: mantenerse como sanguijuelas eternas en el poder dentro de Venezuela.

Todo lo contrario. El régimen que explota a Venezuela, ha amasado sabrositos y sin joderse mucho una inconmensurable fortuna, así como una increíblemente grande gama de recursos y palancas de poder. Maduro y sus gánsteres han contado con cuatro años para construir un importantísimo patrimonio de relaciones internacionales basadas en la compra de “amistades” y alianzas mundiales que han pagado con oro, hidrocarburos y todo el dinero sucio que puede producir el NARCOTRÁFICO a la sombra del estado venezolano.

No soy, ni puedo, ni quiero ser pesimista. Mantengo mi fe completica. Pero el momento de la acción se acerca. El régimen está jugando sus cartas, que como siempre las tiene marcadas. La Resistencia y la oposición decente están tratando de jugar también su mano. A mi juicio esta es una partida que tiene posibilidades reales de triunfo.

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