Controlador social con teatro barato

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us
En Venezuela, en dictadura, la peste china es un poderoso CONTROLADOR SOCIAL.
Así, cuando aumenta la temperatura del país. Cuando el mundo sindical del sector público se echa a las calles, reclama por salarios justos y por la restitución del sistema de seguridad social hurtado por el régimen. Cuando todo eso y más empieza a salir a la luz del sol, entonces reaparece la “preocupación” humana de un desgraciado como Nicolás Maduro, por una nueva ola de propagación de la peste.
Todo apunta que estos cínicos del régimen pretenden administrar otra dosis de psicoterror colectivo. Con eso buscan tapar por un tiempo más el desastre de todo un país hecho pedazos.
Resulta que los hermanitos Rodríguez y el vicioso de Rafael La Cava están infestados. Que han vuelto a abrir las salas de peste en los destartalados hospitales de Venezuela y que la “cosa” es para preocuparse. O sea que el régimen con ese cuento aprieta otro poco más las tuercas sobre las movilizaciones de los trabajadores del país, mil veces robados por la revolución.
La peste, nuevamente, se convierte en un formidable recurso de distracción de circo barato. Algo así como las elecciones internas de la oposición, pero con el componente del miedo colectivo. Porque cada uno de estos dos grupos de facinerosos hace lo que puede por tratar de ocultar la realidad en que viven millones de venezolanos dentro y fuera de Venezuela, haciendo la única política que saben hacer: la del engaño.
De esa manera pretenden desaparecer las fotos, los videos, las horrendas narraciones y las estadísticas de las pesadillas que circulan por todos lados sobre los miles de venezolanos tragados por la Selva del Darién, en su carrera espantada por huir de Venezuela. Buscan esconder el temible problema eléctrico diario y el que se avecina. Tapar las escandalosas tarifas con que reapareció el portal del SAIME para que los venezolanos puedan renovar o sacar sus pasaportes. Por solo nombrar apenas tres asuntos muy importantes para el país de verdad-verdad.
Así, en Venezuela, las protestas de calle son rápidamente convertidas en un tema de naturaleza sanitario.
Pero no pueden engañar a nadie. ¡Todas sus mentiras tienen patas cortas!
Oposición y régimen están igualitos que los Bizantinos en el siglo XVI. Los turcos otomanos golpeaban con todo lo que tenían en artillería sobre las murallas de Constantinopla, mientras que la plana mayor del Imperio Cristiano de Oriente se mantenía encerrada discutiendo sobre la naturaleza del sexo de los ángeles y sobre el número de ellos que podrían caber apiñados en la punta de una aguja. Señores ¡Ya basta!



