La libertad no se defiende sola y la historia no perdona a los que miraron a otro lado

César Augusto Ojeda / Venezuela RED Informativa.us
No se trata de Trump- se trata de la libertad- se trata de poner fin a una carnicería humana con bandera. Por tanto, es imperativo unirse en defensa de nuestra civilización.
Hay una guerra en curso que va mucho más allá de la política partidista, Demócratas y Republicanos, más allá de Trump, más allá de cualquier líder. Es una guerra contra una teocracia fanática y terrorista que asesina a su propio pueblo por pensar diferente. Que encarcela, tortura y mata mujeres simplemente por existir con dignidad. Que hace apenas días colgó públicamente a un joven de 19 años —un niño— por atreverse a protestar. Que en las manifestaciones de febrero reciente asesinó a más de tres mil iraníes, el doble de los caídos en el frente de combate en el último mes. Eso no es un gobierno. Es una carnicería con bandera.
Y el mundo libre tiene la obligación moral de estar del lado correcto de la historia. Ciertamente, existe un problema grave en la alianza occidental, más de forma que de fondo y se llama Donald Trump. Cuando el Reino Unido, fiel aliado histórico de Estados Unidos, movilizó su armada naval para sumarse al esfuerzo conjunto, Trump los rechazó con desprecio: “No los necesitamos, podemos solos.” Un insulto gratuito a décadas de sangre compartida. Y como si fuera poco, meses antes acusó a Europa y a la OTAN de no haber apoyado a Washington en Afganistán. La respuesta vino desde la realeza británica: el Príncipe Harry declaró públicamente que él estuvo en combate en esa guerra. No desde un despacho. En el campo de batalla.
Que quede claro para quienes aún no lo ven: Trump no es Estados Unidos, Él solo la represente temporalmente.
La nación americana —su pueblo, sus instituciones, sus valores fundacionales— necesita a sus aliados. Los necesita porque esta no es una guerra de un solo país. Es la defensa de la civilización libre frente a un régimen que lleva años proclamando abiertamente, desde sus más altos líderes, que borrará a Israel de la tierra, y que persigue armamento nuclear no para defenderse, sino para imponer su voluntad sobre la humanidad entera.
Los países miembros de la OTAN y todo el mundo democrático deben cerrar filas. No con Trump. Con Estados Unidos. Con Israel. Con el pueblo iraní que muere por su libertad. Porque el día que una teocracia con bomba atómica decida que tu forma de vida también le molesta, ya será demasiado tarde para preguntarse por qué no actuamos a tiempo.
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