¿Transición en Venezuela?

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us
La pregunta sobre la transición surge en el país, desde que EEUU capturó a Maduro el 2 de enero y parece abrirse un camino hacia la democracia, pero se impone la incertidumbre. En Venezuela comienzan a percibirse cambios en la vida cotidiana, como expectativas económicas moderadas y el descenso reciente del dólar paralelo, el relevo de Maduro y la liberación de algunos presos políticos son algunos signos, pero la expectativa sigue dentro y fuera del país y persiste la duda sobre el momento histórico.
Washington prioriza la estabilización, económica y deja la transición política para una etapa posterior, sin fechas ni compromisos. No se ve claro el panorama electoral y parece una promesa lejana. Es una transición inédita en la que la excarcelación de un número importante de presos políticos, se ha dado pero centenares siguen detenidos y decenas de ellos permanecen en condición de desaparición forzada porque ni siquiera se sabe dónde están recluidos.
A ello se agregan las restricciones a la libertad de prensa, la ausencia de Estado de derecho y la falta de instituciones independientes. El Gobierno de Delcy Rodríguez sigue pautas de Washington, la administración Trump prioriza la reforma económica y posterga la transición política. Sin voluntad de apertura en Caracas, todo dependerá de Estados Unidos y de una oposición política muy débil, dividida y dispersa.
El interinato de Delcy Rodríguez, surge de una fractura interna del régimen madurista donde se han impuesto élites chavistas, hasta ahora. Venezuela atraviesa un periodo de transición política, aunque no está claro que conduzca a una democracia pues ha ocurrido un cambio de mando, pero no se ha dado una amnistía general de presos, ni la liberación sin condiciones de los perseguidos políticos.
En este país, tras la dictadora de Juan Vicente Gómez, que duró 27 años, luego de su muerte en 1936, El entonces jefe de la transición hacia la democracia, Eleazar López Contreras no sólo liberó a los presos políticos, demolió la cárcel de La Rotunda, donde torturaban y mataban a los adversarios del gomecismo, como gesto inequívoco de ruptura y de cambio histórico. Hoy, el ritmo del proceso lo marca Estados Unidos, ante una oposición muy fragmentada, desdibujada y muy frágil, que enfrenta el desafío de organizarse en un escenario incierto.



