Venezuela

El régimen venezolano quiere imponer el Estado Comunal ignorando que perdió el apoyo popular

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us

La implantación del Estado Comunal a partir del 10 de enero de 2025, es el plan de Maduro, para Venezuela en medio de un país acostumbrado en las comunidades populares a tener sus propios modos de vida, pero además el régimen se plantea esta estructura cuando atraviesa su peor momento en cuanto a respaldo popular se refiere.

Las estructuras comunales son implantadas desde afuera, o sea, desde el alto poder, con una estructura que garantice la alineación con las políticas oficiales, por ejemplo mecanismos como los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), los cuales se impusieron y penetraron a los sectores populares, más por necesidad que por compromiso con el chavismo.

Las comunidades no se sienten parte de esas estructuras impuestas, lo asumen como un asunto de sobrevivencia. Los integrantes de las estructuras chavistas, como jefes de calle, jefes de los Clap, jefes de comunas o de las Unidades de Batallas con Chávez, UBCH, son más militantes del PSUV que jefes, no son dirigentes de las comunidades.

Estos representantes del oficialismo sólo promueven la doctrina chavista y exigen lealtad a cambio de dádivas. Es decir, en su mayoría no son dirigentes comunitarios, sino funcionarios con una misión política.
En Venezuela las comunidades, desde el inicio de la revolución los sectores populares, han recibido golpes y discriminaciones laborales, y sindicales, malas condiciones de vida, violaciones a sus derechos más elementales y por eso siempre ha habido protestas masivas.

Las elecciones presidenciales del 28 de julio, donde los sectores populares se arriesgaron en las calles por un cambio por un cambio político, tras un resultado electoral, arrollador para Maduro, pretende ser ignorado, sin considerar que la mayoría de las protestas provenían de sectores populares de Caracas y del interior del país. Desde el 29 de julio las principales manifestaciones se realizaron en sectores populares y allí se concentró la represión.

Antes, los sectores populares protestaban por las malas condiciones de vida, bajos salarios y derechos laborales, después las protestas fueron escalando a la defensa de derechos humanos y políticos y contra la corrupción, que se ha hecho un monstruo de mil cabezas, por eso la mayoría entendió que el modelo implantado por el chavismo es lo que hay que defenestrar.

Importantes dirigentes sindicales y sociales que inicialmente creyeron en el “proceso revolucionario”, terminaron presos y procesados en los tribunales por traición a la patria y terrorismo. Ese conflicto creó la fuga de muchos venezolanos ideológicamente ganados, para respaldar el “Socialismo del siglo XXI”.

El proyecto de Estado comunal, está detallado en el Plan Patria 2025-2031 como vía del régimen de Maduro, a partir del 10 de enero de 2025.

Este modelo de gobernar socava las instituciones y estructuras constitucionales previstas en la Carta Magna vigente e indica la centralización de los recursos financieros, la reducción de ingresos a los municipios y estados para otorgárselos a los consejos comunales y organizaciones de base del poder popular.

La estrategia de Maduro para permanecer otros seis años en el poder ha estado vinculada con amenazas de voceros populares de ejercer un control directo sobre los procesos de elecciones, desde las comunas mediante un nuevo esquema que llaman “democracia directa”.

Hoy, el Estado comunal que aspiran implantar los que detentan el poder en Venezuela, está chocando con el rechazo de los sectores populares, que no están organizados políticamente, pero tienen una principal fuerza de contención, para ese plan, y son sus paupérrimas condiciones de vida

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