La isla de Margarita a oscuras


La espantosa crisis eléctrica que vive Venezuela no solo se siente en la isla de Margarita. Que a Margarita le toque en estos días una pela de más de 20 horas seguidas sin luz, no quiere decir que en resto del país la gente pueda enchufar sus neveras y planchar su ropa.
El sistema eléctrico venezolano ya no funciona en ninguna parte. Y se incluye a la Gran Caracas, donde los apagones y las bajas de voltajes suceden todos los día de Dios.
Hay que repetirlo para que no nos quieran joder con la misma musiquita de siempre: ese tenebroso asunto tampoco tiene nada que ver con las supuestas restricciones económicas y financieras con las cuales, supuestamente, está cargado el estado venezolano del hamponato del siglo XXI.
Si la CHEVRON, con todas sus empresas garrapatas dedicadas a los servicios de hidrocarburos, operan con la bendición del Departamento de Estado de Estados Unidos. Lo mismo que la REPSOL española, o la EMI italiana, o la TOTAL francesa; el mil veces saqueado sistema eléctrico venezolano ha podido recibir el mismo trato “deferente” que se le da a quienes roban, junto con el régimen, el petróleo y el gas de todos los venezolanos.
La verdad es una y solo una sola. El sistema eléctrico nacional va para los cuarenta años de falta de inversión, mantenimiento y modernización de sus equipos y componentes críticos. DEBO RECORDAR QUE CUANDO FUI vicepresidente de la Cámara de Diputados en 1996, con un una corriente de ingenieros calificados, presentamos al presidente Caldera, sin costo alguno, un proyecto de ley de mantenimiento del sistema eléctrico. Caldera lo engavetó; lo presenté en la Asamblea Constituyente y no fue aceptado. Fue una de mis razones para no firmar la nueva Constitución.
Toda la plata que estos delincuentes han supuestamente destinado para la actualización del sistema ha caído en los bolsillos sin fondo de los muchísimos pillos bolivarianos, tanto civiles como militares, que simplemente se la han robado y no han hecho absolutamente nada de lo que se ha necesitado para que el país cuente con electricidad. ¡Hágame usted el favor!
¡La misma salsa que se usa para componer a la pava sirve como aliño para cocinar a un pavo! ¿O no? Lo que pasa es que la producción y exportación de hidrocarburos, con las complicidades del mundo fariseo que tanto dice importarle la democracia y las libertades en Venezuela, es un negocio buenísimo para los que son de acá, tanto como para los hampones del siglo XXI que están allá. ¡Esa es la verdad!
¿A quién diablos puede beneficiar un sistema eléctrico de calidad como el que alguna vez tuvo Venezuela? De poder controlar la tremenda corrupción y la robadera descarada de los recursos mil veces asignados y nunca aplicados a la modernización del sistema eléctrico venezolano: ¿Qué beneficio inmediato, como el que generan los recursos naturales que el régimen roba y revende al primer postor al precio que sea, podría competir con la puesta en funcionamiento de un servicio eléctrico de primer
mundo, con visión verdadera de país grande?
¡Pues a ningún personaje del régimen en Venezuela! Todos ellos solo demuestran tener algo de interés en los negocios calientes, de muy rápida realización. ¡Como cualquier atraco! ¡Entro, robo y salgo! ¡Ligero! A ninguno de los bandidos del siglo XXI le importa ni un poquito los millones y millones de venezolanos que han perdido buena parte de sus vidas calándose a un país muy rico, pero oscuro.
Esta visto, estos delincuentes no poseen ni una sola célula de compromiso humano, ni muchísimo menos de empatía social. Por más que de lo único que hablen, lo que siempre repiten como loros borrachos, sea precisamente de ser poseedores de un elevado sentido de conexión con la gente. ¡Mentiras!
¡Han usado a Venezuela y a los venezolanos como ganado de ordeño; mientras ellos se han hecho ricos en socialismo! ¡Esta es la única verdad! ¡Dime de que te jactas y te diré de que adoleces!
Para ellos, para todos estos rufianes disfrazados de Robin Hood del trópico, Venezuela es un botín inacabable que hay que robar y rapidito. Esconder. Llevarse a que sus amigos de España, Malta y Qatar. Y tratar hasta lo imposible de que nunca se les acabe la fiesta.
El único objetivo, la única obra que mostrar luego de tantos años de estos rufianes en el poder es el robo, la matraca, el cogerse lo que no es de ellos. Es más que evidente: todo lo demás, todo aquello que no sea para su propio beneficio, ni les importa ni mucho menos les interesa.
Margarita que se joda. Venezuela que se joda. Los venezolanos que nos jodamos.
Margarita no puede ser la excepción del país que lleva años a oscuras. Margarita es otra vitrina del desastre eléctrico, de la incompetencia y del completo fraude en que han llevado a mi país estos mafiosos ignorantes.
Margarita, sus 20 horas corridas diarias sin luz, es otra expresión más del ridículo sin nombre cuando Delcy «Heroína» habla de la cifra abultada de los miles de turistas “polacos” que han ido a pasear a la isla. ¿Será más bien a hacer “turismo de oscuridad”?
Debería ofrecer como destino, de ser vedad lo que dice, a la Cueva del Guácharo, que cada vez más se parece a toda Venezuela.
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