NEGOCIAN EL DOLOR

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
El régimen en Venezuela, al igual que las dictaduras que le hacen combo, son expertas en usar a los seres humanos como piezas de intercambio.
En las tenebrosas cárceles de nuestro país no solamente están encerrados militares y civiles disidentes de la dictadura. También se están pudriendo en ellas ciudadanos norteamericanos a la espera de que suba su valor como moneda para negociar.
Rehenes, así es que siempre se ha llamado a todos aquellos pobres diablos secuestrados por los regímenes de fuerza para darles uso de intercambio. Digo: ¡por llamar las cosas por su nombre!
Porque rehenes son todos esos ciudadanos norteamericanos presos en Venezuela, de los cuales tanto habla Maduro. Como rehenes también son los civiles y militares torturados y atormentados salvajemente en las cárceles de Venezuela. Y también son rehenes aquellos venezolanos atrapados en una Venezuela de hambre, atropellos, necesidades y miserias.
Todos ellos, sin excepción, para el régimen malvado que exprime a nuestro país, son solo carne humana. Seres sin rostro, ni voz, que se echan a perder lentamente en las pavorosas mazmorras de la dictadura. Que también sirven como instrumentos de intimidación, de miedo y disuasión de la protesta cívica.
Esta desgracia del socialismo del siglo XXI es el mismo infortunio que destroza a Corea del Norte o a Irán, Cuba o las tantísimas dictaduras de ese infernal tipo que devoran gente viva; que les quitan sus sueños y los dejan inválidos de esperanzas.
Por eso, para no resultar cansona, quienes se crean que en Venezuela se vive en una democracia, definitivamente están funcionado con mala intensión.



