Un “bolichico” primo de Leopoldo López es pieza clave en el acuerdo petrolero de EE.UU. con Venezuela

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us
La negociación petrolera impulsada por el presidente Donald Trump con Venezuela tiene como uno de sus protagonistas a Alejandro Betancourt, un empresario venezolano de 46 años que durante años ha mantenido vínculos con intereses estadounidenses y que, según funcionarios, tuvo un papel relevante en las gestiones que terminaron con la salida del poder de Maduro. Así se desprende de un reportaje de Marc Caputo para Axios, donde se detalla el rol de del controvertido y muy descalificado, gestor petrolero, Alejandro Betancourt, tiene múltiples denuncias de fraude y corrupción. La ahora presidenta interina, Delcy Rodríguez había pedido a Maduro en 2023 permitir su regreso y éste accedió. Este “Bolichico” término utilizado para describir a empresarios venezolanos asociados con el enriquecimiento durante la era chavista es Alejandro Betancourt, él conspiró con Guaidó y alimentó la traición de Delcy. Es primo de Leopoldo López y mantiene vínculos con Trump desde su primer gobierno, ahora es pieza clave en el acuerdo petrolero con Venezuela. En 2019, Estados Unidos le hizo una investigación por lavado de dinero por 1200 millones de dólares y el abogado, Rudy Giuliani, intercedió por él y logró allanarle el camino.
Betancourt dirige North American Blue Energy Partners, compañía que negocia una asociación sin precedentes con el Pentágono, para operar parte de los importantes yacimientos petroleros venezolanos. El acuerdo se produce en un contexto de disminución de las reservas estadounidenses y busca garantizar el acceso de Washington a una fuente estratégica de crudo. Un funcionario estadounidense citado por Axios aseguró que sin Betancourt no habría sido posible concretar el acuerdo de seguridad energética y sostuvo que su participación también fue determinante en el proceso que terminó con Maduro fuera del poder. La trayectoria empresarial de Betancourt ha estado marcada por importantes negocios petroleros, disputas internacionales y una investigación por un presunto esquema de lavado de dinero por 1.200 millones de dólares. Su historial también incluye el allanamiento de un castillo de su propiedad en España. Mientras Trump presionaba el año pasado para que Maduro abandonara Venezuela, Betancourt habría servido como intermediario para conocer la disposición de Delcy Rodríguez a asumir el Gobierno venezolano tras la salida del entonces mandatario. Betancourt no le hizo una solicitud directa a Rodríguez, buscó conocer cuál era su posición frente a un eventual cambio político.
Este empresario mantenía además comunicación frecuente con Mauricio Claver-Carone, representante informal de Trump para los asuntos venezolanos, con quien discutía alternativas para garantizar el suministro de petróleo y mantener en funcionamiento la economía venezolana después de Maduro. La relación de Betancourt con funcionarios estadounidenses se remonta al primer mandato de Trump, cuando Claver-Carone ocupaba un cargo en el Consejo de Seguridad Nacional y Washington desconoció la legitimidad de Maduro. En 2019, Trump reconoció a Juan Guaidó, entonces presidente de la Asamblea Nacional venezolana, como mandatario legítimo del país. Este empresario venezolano también viajó a Moscú, para entregar una carta del Gobierno de Guaidó en la que se solicitaba a Rusia que dejara de apoyar a Maduro. Betancourt abandonó Venezuela después de que el Gobierno ordenara su detención y confiscara sus propiedades y su compañía petrolera. La Producción de los campos que anteriormente estaban bajo control de su empresa, cayó de manera significativa durante los años siguientes, en medio del deterioro de la industria petrolera venezolana y de la crisis económica. Betancourt también se asoció con el empresario petrolero de Palm Beach Harry Sargeant III, conocido por Maduro como «El Abuelo». Esa relación empresarial terminó recientemente. En 2019, mientras Maduro ordenaba perseguirlo, autoridades estadounidenses acusaron formalmente en Miami a un primo del empresario y a otros ciudadanos venezolanos por un esquema que habría movilizado 1.200 millones de dólares.
Un mes antes, Giuliani y dos colaboradores habían estado en El Alamín, el castillo de Betancourt en España. Durante esa visita se reunieron con un asesor del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para solicitar una investigación sobre Joe Biden, entonces rival político de Trump. Seis años después, autoridades suizas reactivaron el caso iniciado en 2016 y solicitaron a España realizar registros en el castillo y en una oficina de Betancourt en Madrid. Durante la primavera, funcionarios estadounidenses, entre ellos la entonces fiscal general Pam Bondi, habrían pedido a las autoridades suizas que detuvieran las investigaciones, argumentando que Betancourt era una pieza relevante para la política exterior de Washington, según informó The Washington Post. Investigación suiza llegó a convertirse en un obstáculo para el empresario, quien permanecía en Reino Unido y no podía viajar libremente a Washington o Caracas para avanzar en las negociaciones petroleras debido a una solicitud de extradición. La situación se destrabó después de que autoridades suizas comunicaran a un tribunal británico que no estaban preparadas para continuar con el proceso, lo que permitió a Betancourt viajar en junio. Betancourt, Rodríguez y representantes del Departamento de Estado y de la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono alcanzaron a mediados de agosto un acuerdo preliminar sobre el negocio petrolero.
Según funcionarios estadounidenses, el entendimiento contempla que:
- Venezuela recibiría entre 16 % y 40 % de la producción, dependiendo del campo, además de los ingresos derivados de los impuestos.
- Estados Unidos no aportaría capital, pero tendría una participación accionaria del 35 % y recibiría 20 % del petróleo después de impuestos, calculado al costo de producción.
- North American Blue Energy Partners tendría acceso a 17 campos petroleros y contaría con respaldo implícito del Ejército estadounidense.
- Costo de producción estimado sería de unos 30 dólares por barril, frente a un precio internacional cercano a los 90 dólares mencionado en el reporte.
Ningún otro empresario petrolero puede afirmar que cuenta con el respaldo del Pentágono. Dentro de Venezuela, algunos sectores han definido el entendimiento como «cleptocrático» y han cuestionado a Betancourt por considerarlo parte de las élites económicas vinculadas al poder político. Su abogado, Jon Sale, rechazó esas acusaciones y afirmó que Betancourt ha sido objeto de señalamientos injustos durante años. «Ha sido investigado durante mucho tiempo por las autoridades suizas y el Departamento de Justicia por hechos muy antiguos. No solo nunca ha sido condenado, sino que ni siquiera ha sido acusado de ninguna actividad delictiva», sostuvo Sale.



