CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Héroes en tumbas

Señores: ¡Ni Venezuela es ficción, ni tampoco es una película llamada «Simón»!

En Venezuela cualquiera es detenido por alguno de los muchos chantajistas que fingen ser agentes de la ley y caes atrapado inmediatamente en las manos ensangrentadas de un estado dedicado a la extorsión como negocio, y al miedo como única estrategia política.

De tener suerte, luego de que pagues o que te cambien por algo, dicen que sales. Si no, te toca ataúd sellado, con prohibición de ser abierto.

¡Así serían la palizas que aquellas bestias le propinaron al pobre hombre: lo tienen que haber dejado como un guiñapo!

Caballeros, ¡es que Venezuela no es ficción! Ni solamente es Franklin Virgüez interpretando magistralmente, como nadie, al monstro de Miguel Rodríguez Torres. En aquella escena donde el desgraciado está sentado delante de la bandera venezolana. Un símbolo en el cual jamás y nunca ha creído; es más, lo ha utilizado toda su vida como felpudo para limpiarse sus botas de militar infame, corrupto y sádico.

Pero dejó en el país, metidos en los presidios de muerte dentro de la Venezuela del siglo XXI y en las Tumbas escarbadas en túneles olvidados hasta por Dios, a los cobardes cubanos e iraníes haciendo su infame trabajo. Desgraciados que, igual que él, matan y destrozan cualquier vida humana con total impunidad.

Parece que ya nadie lo dice. Parece que solo es un asunto de las madres y de las hermanas de los presos políticos amontonadas detrás de las rejas de las cárceles de Venezuela. Esas mujeres que se comen las entrañas, que se enferman cada vez que se asoma un nuevo rumor de que alguno de los tantos detenidos por el régimen amaneció muerto.

Venezuela es un país de seres indefensos. Todos ellos, pero todos, son víctimas potenciales de un estado nazi; manejado por criminales desde un régimen que mata, tortura, roba y jode a quien sea sin importar ni la edad, ni el sexo, ni la raza, con completa y total indiferencia.

El país, la nación, su gente, se encuentra atrapada en las manos de unos canallas que juegan con la vida de millones de seres humanos inocentes a su antojo.

Ese es el pronóstico de navidad para la Venezuela atrapada en vísperas del 24 de diciembre. La Venezuela negada más de tres veces, por docenas de canallas que están extinguiendo a nuestra gente.

La indefensión de un país completo no es solamente una referencia teórica al régimen de Corea del Norte. Es acá, en nuestro hemisferio, ahora, donde tenemos que compartir el mismo aire que respiramos con aquellos rufianes del siglo XXI.

¡Disculpen, por favor! El único deseo navideño que podría tener sería el de ver a mi país libre de todas aquellas alimañas de una buena vez. ¡Están haciendo demasiado daño!

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