Descomposición moral en la dirección de la policía científica

William Jiménez Gaviria / Venezuela RED Informativa.us
La desnaturalización de las instituciones es un fenómeno creciente en las ultimas dos décadas en Venezuela. Aún más cuando los funcionarios públicos son forzados a someterse a la ideología marxista leninista que se impone como doctrina obligatoria, para comprobar la lealtad institucional a la revolución bolivariana.
En esta historia tenemos una huella indeleble, ni siquiera es una simple ficción o algún capítulo de aquella película «Muerte suspendida», en la que tuvimos la oportunidad de conocer al mártir libertario en resistencia, el eterno inspector Oscar Alberto Pérez, que a diferencia de ese imborrable coraje, en este episodio, experimentado durante su permanencia de servicio, que vivió el DETECTIVE DEHIVIS DAVID OLIVO HERNÁNDEZ, quien se formó académicamente como agente de investigación para el CUERPO DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS PENALES Y CRIMINISTICAS (CICPC), lo impensable y desconcertante cambio el rumbo de su carrera policial.
Durante su permanencia en la citada institución, como es natural en el espíritu de alcanzar las metas para su superación personal, se enfrentó a la imposición ideológica del Director General del CICPC DOUGLAS ARNOLDO RICO GONZÁLEZ, quien permanentemente instruye desde las diversas líneas de que dispone a su mando en este organismo, y obliga a acatar con rigurosidad las órdenes impuestas por el ejecutivo nacional para satisfacer las pretensiones ideológicas que se imparten desde el palacio de gobierno en Miraflores.
Fue así, que ante cualquier riesgo o sospecha que implica ser sancionado injustamente, como consecuencia a la insubordinación del incumplimiento ideológico, el DETECTIVE DEHIVIS DAVID OLIVO HERNÁNDEZ, decide inevitablemente huir del territorio venezolano, con el único propósito de protegerse, resguardarse de cualquier acción que pretenda vulnerar su integridad física, pues exponerse a las sospechas que evidencien sus convicciones democráticas, lo colocaría en un elevado riesgo, que no solo lo llevaría a ser sometido a tratos crueles e INHUMANOS, sino a la pérdida del derecho a la vida.
Lamentablemente este es el tan incierto destino, casi tan recurrente, sin opciones en Venezuela, que forzosamente obliga a miles de venezolanos a preferir la deserción y separarte definitivamente del servicio activo de cualquier institución pública, que preferir vivir injustamente encarcelados, además con todas las incertidumbres, donde sin duda alguna podría cambiar tu ritmo cotidiano, para pasar a una prisión de por vida, y donde además, en el extremo de una distancia casi infinita, separarte forzosamente de la conexión afectiva de todos tus seres queridos.
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