Los cien días que cambiaron al mundo


Napoleón Bonaparte, el Gran Corso, trató de torcer la historia de Europa en tan solo 100 días, luego de escapar de su primer cautiverio. ¡No pudo!
El Presidente Donald Trump, en igual cantidad de tiempo, ha transformado, y para siempre, lo que antes se llegó a conocer como globalización.
Ya el planeta, las formas de hacer negocios entre los países, la movilidad de la mismísima raza humana de un sitio para otro se estudiará en los libros de historia que nuestros nietos leerán en el futuro, como el tiempo del antes y del después de la Era de Donald Trump.
Le guste a quien le guste, lo acepte, o lo entienda quien quiera, o quien pueda, un poderoso líder norteamericano reestablece de un solo jalón las bases del aislacionismo practicado durante tantísimo tiempo por este país en el pasado, en medio del uso y de la completa aceptación de la enorme movilidad con que cuentan todos los recursos y factores que hacen posible la producción de todos los bienes y servicios que se utilizan en mundo.
No existe hoy en día un solo rincón de la Tierra donde no llegue la onda de impacto de las nuevas acciones y políticas comerciales establecidas desde la Casa Blanca.
Lo mismo se puede decir de las docenas de etnias y nacionalidades, movimientos de dinero, migraciones controladas o ilegales de seres humanos que no hayan sido tocados por las nuevas políticas migratorias de este país en los últimos 100 días.
Todo, pero todo ha cambiado. Hasta el “Sueño Americano” parece ser, luego de estos primeros 100 días de mandato de Donald Trump, distinto. La paz del mundo, una vida mejor sin tanto mal disfrazado de colaboración y de “ayudas” desinteresadas, también están llegando a su fin.
China, sin caretas, enseña su rostro tal y como realmente es. Mi país, Venezuela, sabe, y sabe muy bien, que cara que tiene el partido comunista de los trabajadores de China.
Alguien, Donald Trump, en estos primeros 100 días de gestión pone finalmente la cascabel al Dragón.
Y eso, eso, duele y le duele a quienes acompañan a China en su plan de control mundial.
Como dice el mismo Donald Trump: ninguna medicina, eficiente, que funcione, tiene buen sabor.
Definitivamente, ¡para hacer tortillas, hay que romper primero los huevos!
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