Ahora vienen por ustedes…


Para que lo tengamos bien claro, señores: Lo único que hace falta es la voluntad política. O en criollo: ¡un buen par de bolas u ovarios!
Completar las tareas, todas las herramientas están dispuestas. Así fue como los SEALS entraron al complejo donde estaba escondido Osama Bin Laden. Y en vivo y directo a una pantalla en la Sala de Situaciones de la Casa Blanca, le metieron varios tiros, cargaron con su cadáver y salieron de Pakistán.
Lo mismo que los judíos hace unos meses. Muy bocones y habladores los iraníes; los israelitas primero les destrozaron los radares, y después un enjambre de bombarderos les convirtieron en confeti las fábricas de drones y cohetes con que tratan de azotar al mundo.
Luego todos los aparatos regresaron a casas sin un rasguño y dejaron a los imbéciles aquellos prometiendo venganza eterna.
O con los hutíes, allá en el fondo de Mar Rojo. Una fuerza de tarea norteamericana, en tres semanas, acabó con la piratería en Suez y las madrigueras donde se escondían los piratas del siglo XXI.
Así, los «maricorinos», salieron de la casa del embajador de la Argentina tras un año de angustias, tormentos, amenazas y vejaciones.
Si fue la “extracción”, como la llama el secretario de Estado de este país, Marco Rubio, ni por el carajo dejaron atrás a la señora Parisca de Machado, la madre de María Corina.
Si se llega a quedar en Caracas, aquellas bestias, como siempre, serían capaces de ensañarse con la señora a cuenta de ser la madre de quien es.
Señores: no hay ni frontera, ni chinos, ni iraníes, ni nadie que pueda parar la verdadera voluntad política de un líder que sabe lo que tiene que hacer.
Si las cucarachas del siglo XXI todavía están creyéndose en los cuentos chinos de los “hermanos mayores”, las rodillas en tierra y el poder del narco internacional, están bien pelaos.
Pueden montar la narrativa cubana que más les guste. Que si dieron los salvoconductos. Que si negociaron.
No se sabe, quizás nunca se sabrá, cual fue el daño colateral que se generó por la salida. Pero lo cierto es que toda esa gente ya está fuera de Venezuela. Y debo decir que en las noches de perico, grandes comilonas y wiski de la nomenclatura del siglo XXI en el Palacio de Miraflores ya está bien instalado el fantasma de las “posibilidades”.
Chicos: ¡el miedo ahora está del lado de todos ustedes, no lo olviden! Maduro, Diosdado, Padrino, Jorge, Delcy también una mañana de la vida cualquiera de ustedes puede reaparecer en una base norteamericana en el Caribe, o la soleada Florida, tomándoles las tallas y medidas para la braguita color naranja que les sale como trajecito por muchos años.
Y muchachos, ya no está mandando acá Joe Biden. Ya no está el señor que cambiaba narcos y testaferros por los negocios con la CHEVRON.
Muchachos, el mensaje es bien claro y contundente: ¡están jodidos!
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