CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Ajuste de cuentas

Por favor no nos confundamos. Lo que les voy a narrar no es un capítulo suelto de una serie de NETFLIX con nombre de narcocolombiano. Esto pasa en la vida real: al Norte de la América del Sur, en Venezuela, en las más altas esferas de lo que aquellos pandilleros tienen los riñones de llamar “gobierno”… hubo muchas veces…

Que un generalote, uno de esos tantos al que el general Clíver Alcalá zapeó en una corte federal de este país como miembros del Cartel de los Soles, con el fin de que le redujeran un par de años de su sentencia de 197, “perdió” inocentemente una “mercancía” del Cartel.

A Diosdado Cabello, el número dos del régimen, quien mete y saca presos, rehenes, manda a torturar o a liquidar hasta en Santiago de Chile a la gente que le estorba, ni le gustó ni tampoco le “cuadró” ese asunto. Desde los laboratorios bien montados, y bajo vigilancia de las fuerzas armadas bolivarianas, allá en Apure, no se “traspapelan” cien millones de dólares en cocaína de altísima pureza con el sello NORVEN, propiedad del CARTEL DE LOS SOLES como por arte de magia.

¡Esos no son juegos! De todas formas, seguramente que no era por el dinero. Al final, ese debe ser el monto en cualquiera de las cuentas corrientes de Diosdado Cabello, que usa para pagar sus chucherías emitidas por algún banco “amigable” que le maneja los reales en Catar. ¡Es el ejemplo, chico!

¡Evidentemente la disciplina se le está relajando! Al rufián número dos de la nomenclatura del país, se le están “escapando” cosas y gentes a cada rato.

Si se deja, pensará Diosdado, en cualquier momento le vuelven a “extraer” a otras guacamayas en las narices de su propios secuaces y le va a volver a tocar entregárselos a los cubanos para que los hagan “cantar” en clave gregoriana.

Total, para seguir con la historia, que no es cuento, a las maneras usuales y acostumbradas por Diosdado, éste le ofreció un plazo determinado al generalote para que apareciera la droga.

Y a pesar de que metió el cañón de su pistola personal entre los dientes del generalote para no dejar dudas posibles sobre su interés, para que el generalote comprendiera perfectamente el tamaño del problema en que estaba metido, el hombre no le cumplió a Diosdado ni con los plazos, ni mucho menos con la droga “extraviada”. Se le pasó. Probablemente el generalote de la historia se envalentonó. O se quiso hacer el guapo y apoyado.

¿Vaya usted a saber por qué no le dio la gana? Quizás exceso de confianza. Se creyó inmune a las amenazas del capitán Cabello a cuenta de viejas parrandas compartidas. O, quién sabe, porque el “jefe” Diosdado ha quedado muy golpeado con el cuento de las guacamayas “extraídas” por los servicios de inteligencia del gobierno norteamericano. En resumidas cuentas, el generalote se confío.

Como si nada.

El asunto es que la mujer y la hija del susodicho generalote salen para Margarita para hacer unas compritas. Les recuerdo que, excepto a Trinidad & Tobago, donde los esperan los mejores supermercados ingleses, muy pocos países, de por allá cerca, dejan que ni se acerque una aeronave de las fuerzas armadas venezolanas a su espacio aéreo. Eso incluye, claro está, ni mucho menos las esposas e hijas de los narcotraficantes del estado venezolano. España y aviones con matrículas de cualquier sitio que no sea Venezuela. ¡Esa es la única! Cuando, justamente, el alto mando de aquellos rufianes son hombres fichados, reconocidísimos y con un bojote de acusaciones por narcotraficantes y medidas que cargan encima. Así pues que, o a Turquía o a Margarita. La crápula y su familia no tienen muchas opciones.

Pero, como había algo “pendiente”, el avión en el que viajaba la familia del generalote se precipita al Mar Caribe como si se tratará de una vieja máquina de escribir.

Por supuesto, ¡matando a todos sus ocupantes!

Para que nos entendemos. Allá no interviene la fiscalía, ni nadie con algún supuesto, nominal y muy remoto poder institucional para averiguar qué fue lo que pasó.

¿Por qué, por segunda vez, gente que tiene cuentas pendientes con Diosdado Cabello pierde la vida en “misteriosos” accidentes aéreos que nunca nadie, jamás, investiga, ni tampoco hace muchas preguntas?

¡Cosas veredes, Sancho…! Eso sí. La moraleja esta más clara que el agua: lo que Diosdado sabotea en los cielos, nadie en Venezuela se atreve a deshacerlo en el Mar de los Caribes. Y ahora apunto yo: ¿así o lo ponemos con plastilina?

Porque, señoras y señores, de esa “forma” es que está funcionando la Venezuela del siglo XXI, asesinos y narcotraficantes protegidos por lo que una vez fue un estado soberano es lo que queda, es lo que hay.

Y lo que a mí me resulta todavía más loco: ¿Un “supuesto” alto gobierno de “esa” naturaleza no debería recibir el mismo trato y “deferencias” que aplica el gobierno de este país, cuando pone a todas sus fuerzas armadas, diplomacia y poder de fuego, para combatir la entrada del fentanilo a su territorio para enfermar a sus nacionales?

¿Qué ahora la cocaína no hace de las suyas en las sociedades? ¿O también ha sido rebautizada como una “droga recreacional”? Pregunta uno.

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