Mucho ayuda el que no estorba


O el mundo definitivamente perdió su lógica y anda patas «parriba», o es que existe una conspiración bien montada y pagada con el dinero que maneja el narcoestado con sede social en Miraflores para volvernos a todos los venezolanos locos.
Apenas el sábado comentábamos que la “justicia española”, en un arrebato de perfecta canallada humana, desestimó la querella intentada en contra de Luisa Ortega Díaz y Miguel Rodríguez Torres por asesinatos, desapariciones extrajudiciales de estado y torturas a disidentes de la dictadura en Venezuela.
Manitos bien lavadas, la justicia española se brincó a la torera todas las formas y consideraciones que deben seguirse para ponerle los ganchos a dos criminales de estado que viven en su país. Y como también recordamos, ese par de joyitas comparten espacios con cientos de víctimas sobrevivientes de aquellos dos homicidas, en cualquier rincón del reino de España.
Pues bien, y en la misma semana, casi que al mismo tiempo, la Alta Justicia de Bruselas, la Asamblea General de la Unión Europea con sede en Bélgica, incluye al estado de Venezuela, a su régimen y a los rufianes que lo regentan, como peligrosísimos lavadores de dinero procedente de las drogas y los vincula con la producción y tráfico de estas. Yo la verdad es que no los entiendo. ¡De pana, los europeos producen jaquecas!
Y si cualquiera de ustedes o yo mismo le echamos cabeza a todo lo que los europeos dicen y luego a lo que los europeos terminan llevando a cabo, con toda seguridad terminaremos con fuerte dolores de estómago y nauseas incontroladas.
Estamos hablando del mismo tiempo en que está coincidiendo la vista de Delcy «Heroína» Rodríguez a la capital austriaca, Viena, para asistir como representante del régimen de Venezuela a la asamblea general de la OPEP+ en esa ciudad europea. La dirigencia política, social, económica, cultural de ese continente ¿a que demonios está jugando con un pueblo como el venezolano?
Que yo recuerde, haciendo memoria, nosotros como nación nunca le tuvimos ni un feo, ni una maldad, ni ningún arrebato de idiota xenofobia, ni les sacamos el cuerpo ni a Europa, ni a los cientos de miles de europeos que llegaron a Venezuela e hicieron vida y familias en nuestro país.
Europeos que, las más de las veces, llegaron primero entre las dos Guerra Mundiales y después masivamente luego de la Segunda, muertos de hambre, buscando oportunidades de trabajo.
Detrás de la riqueza de nuestra tierra. La belleza de nuestras mujeres. Las enormes oportunidades que mi nación les ofreció para que nos ayudaran a construir el país que una vez llegamos a tener.
Fuimos tan buena gente y tan amables con todos ellos que, a finales de los años 40, había un dicho jocoso que repetían los venezolanos de la época para hacer relación de la felicidad y el contento individual de cualquier persona. Recuerdan: «¡Fulanita esta más contenta que negra preñada de musiu!». Y entonces, ¿qué les pasó?
¿De qué tienen que quejarse? ¿De Chávez y sus secuaces que trataron de robarles lo que con su sudor y su esfuerzo crearon desde que llegaron a nuestro país? Pues bien: pásenle las facturas a Maduro, a Diosdado, a Padrino, a Luisa Ortega y a tantos y tantos otros que trataron, y muchas veces lograron desplumarlos.
¿Pero a los niños que viven de los desechos que están en los contenedores de basura afuera de los cientos de edificios de Caracas, que tantos y tantos italianos construyeron, son culpables de lo que les hicieron a muchos aquellos europeos o hijos o nietos de europeos que decidieron irse del país?
Nosotros, los venezolanos nunca fuimos, ni somos, ni seremos jamás un pueblo de gente mala. De resentidos. De envidiosos. De ladrones. ¡Todo lo contrario!
¿Acaso a Europa, a los europeos, al liderazgo de la Comunidad Europea no les produce lástima, pena humana, en las condiciones a que nos han llevado los rufianes del siglo XXI, en nombre de una falsa revolución, que no es más que hampa común que controla un estado y a todo un país?
En mi país, en Venezuela, decimos algo que pienso que se ajusta a todo lo que nos toca ver y vivir con la Comunidad Económica Europea: ¡Si no nos van a ayudar para salir de aquellos asesinos, pero de verdad, sin pajas ni declaraciones vacías de acciones, pues por favor ni nos mamen gallo ni tampoco nos jodan más! ¡Ya está bueno!
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