Internacional

EEUU  intentó liberar al gendarme argentino, Nahuel Gallo, pero Maduro cambió las reglas

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us

El gendarme argentino, Nahuel Gallo fue detenido y presuntamente secuestrado por funcionarios venezolanos el 8 de diciembre de 2024, por órdenes del gobierno de Maduro generándose una tensión diplomática y política entre Venezuela y Argentina. Gallo ingresó a territorio venezolano desde Colombia, por el Puente Internacional Francisco de Paula Santander.

El 27 de diciembre de 2024, el Ministerio Público anunció un procesamiento en contra de Gallo, acusándolo de estar vinculado a «actividades terroristas» en contra de Venezuela. El 27 de diciembre de 2024, en un comunicado del el Ministerio Público, el fiscal general Tarek William Saab, anunció la imputación y procesamiento en contra de Gallo, por presunta «actividad terrorista» en contra de Venezuela.

Gallo, ha fue detenido por ingresar irregularmente a Venezuela ocultando su verdadero plan criminal, bajo el ropaje de una visita sentimental. Gallo según el gobierno venezolano “tiene una investigación por su vinculación a un grupo de personas que intentaron desde nuestro territorio y con apoyo de grupos de la ultraderecha internacional, ejecutar una serie de acciones desestabilizadoras y terroristas”.

Este viernes Washington negoció hasta el último momento la inclusión del gendarme en un canje de prisioneros políticos con Venezuela, pero la presión chavista hundió el acuerdo y Gallo sigue desaparecido. Washington abrió una ventana de esperanza para lograr la liberación de Gallo, el gendarme argentino desaparecido en Venezuela. La administración de Donald Trump había incluido su nombre en la lista de presos políticos por los que negociaba con el régimen de Maduro, pero todo se frustró por una nueva exigencia que la Casa Blanca consideró inaceptable.

El secretario de Estado, Marco Rubio, encabezó las conversaciones para conseguir la liberación de 10 ciudadanos estadounidenses detenidos ilegalmente por el chavismo. A esa lista se sumó Gallo, en una jugada que reflejaba la creciente sintonía política entre Trump y Javier Milei, y la visión de Argentina como aliado estratégico en la región.

Desde Buenos Aires, el canciller Gerardo Werthein y la ministra Patricia Bullrich activaron canales formales e informales para apoyar la gestión diplomática. Washington mantuvo informada a la Casa Rosada en todo momento, pero cuando todo parecía encaminado, Maduro cambió las reglas y no permitió sumar a Gallo.

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