«El Zamuro» de Maduro


Más que un chiste cruel, se trata de otra maniobra de tortura colectiva. Es imposible pensar de otra manera cuando a un pensionado venezolano de los Seguro Sociales le pagan por concepto de vacaciones anuales un bono equivalente, en bolívares, a un dólar: ¡un dólar!
Con la piñata colgada de una Venezuela que flota en hidrocarburos, y que ahora sí que un gentío del mundo libre y “decente” le está dando palos a diestra y siniestra, los trabajadores venezolanos, los hospitales, las universidades y las escuelas ahora sí que se van a arreglar. ¡Cómo no! Ahora reducido a un dólar por mes.
Pero lo que realmente ocurre es que solo el malandraje del régimen y los bien pegados a la dictadura han sido invitados a la fiesta. Ya por ahí hasta se pronunció nuestro otro prócer invicto de la democracia protagónica y participativa, don Roberto Enríquez, y le contesto a la señora Machado: “Los demócratas no están en la clandestinidad; luchan en la democracia con los instrumentos de la democracia para hacer cambios solo en democracia”.
Así pues que ni para reuniones secretas para develar las peligrosísimas técnicas del bordado y del ganchillo en la clandestinidad,
Me imagino que en cualquier momento hasta González Urrutia, amigo personal de don Roberto, llamará «a la calma y a la cordura». Pero eso no es lo importante. Lo que realmente pone los pelos de punta no son las eternas estupideces de todos estos amigos entaparados de la dictadura en Venezuela. Lo que asusta es la desfachatez con que continúan burlándose de un pobre pueblo, que una vez se creyó rico, que continúa pasando trabajo, comiendo a medias y sin panorama alguno de mejoramiento o cambio
posible de su vida
¡Claro, hasta las próximas elecciones Indra-EXCLET de Jorge Rodríguez, en que el régimen nuevamente volverá a quedar invicto! Y Maduro y compañía sin padecer temor alguno sobre cualquier payaso de circo, que esa vez prometa salir a cobrar como sea por cada voto emitido en contra de la tiranía, ni media bola les volverá a parar. Bla, bla, bla…
Mientras tanto ni hay promesas, ni compromisos, ni acuerdos que valgan. Los reales provenientes del petróleo, del gas y del resto de los minerales que los «musiús» se llevan de Venezuela son para «Zamuro», ¡perdón!, para Maduro y sus rufianes.
Y si cualquiera quiere pegarse, pues que brinque como el perro de la feria al son del tambor que tocan Jorge Rodríguez y el resto de los enfermos mentales que saquean a nuestra nación Por Dios, señores no queda de otra que continuar organizando en silencio y en breve tiempo una poderosa fuerza no para unas elecciones sino para ponerle Punto Final a esta tragedia.
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