Internacional

EEUU cerca militarmente y con paciencia a Venezuela, para reducir al chavismo hasta que se rinda 

.Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us

El cerco militar de EEUU a Venezuela no solo limita los recursos de la élite, también refuerza su aislamiento internacional y, con el paso de las semanas, incrementará seguramente las tensiones internas. El objetivo no es una ruptura caótica que podría desestabilizar a la región, con Colombia y Brasil como principales afectados, sino empujar a la cúpula chavista hacia una rendición o a una negociación forzada, pese a la imagen de fuerza que por ahora exhibe en los medios locales.

A la par, la élite chavista parece moverse dentro de un espacio auto promovido cada vez más reducido en el cual el margen de maniobra se achica día a día. La mecánica de esta cuerda no busca estrangular de inmediato, sino apretar con paciencia hasta que el régimen perciba un costo cada vez más alto por mantenerse en pie. Donald Trump más que estrangular de inmediato a Maduro, aplica La ‘Tesis de la Cuerda’ con la que busca apretar con paciencia al chavismo, pocas metáforas explican mejor la política exterior de EEUU frente a Venezuela que “la de la cuerda”: un lazo invisible que une a esta como al resto de naciones de la región con Washington y que se tensa o se afloja, según convenga a los intereses de la Casa Blanca.

La amenaza militar de Trump contra Maduro es muy seria: estas 5 razones explican por qué no se puede perder de vista el despliegue en el Caribe. Washington, actúa como titiritero veterano que mueve los hilos a su conveniencia, sostiene un extremo y lo tensa poco a poco, mientras Caracas en esta coyuntura, atada al otro, se resiste con movimientos cada vez más limitados. No se trata todavía de una invasión clásica, como las del siglo XX, como algunos apresuran a vaticinar, sino de un cerco multidimensional más complejo entre lo militar, lo económico, lo diplomático y lo simbólico que apunta a generar un punto de quiebre.

Venezuela no encaja del todo en el libreto que ha marcado la política hemisférica durante el último siglo y medio. La irrupción del chavismo alteró el guion 25 años atrás y hoy en pleno siglo XXI, este país vuelve a situarse en un punto de inflexión con el gobierno de Trump endureciendo su postura y con el fantasma de una eventual intervención militar flotando en el aire. A simple vista, la cercanía geográfica y la ubicación en el corazón del hemisferio occidental, sumadas al poderío tecnológico de Washington, podrían sugerir que una acción decisiva está al alcance de la mano y podrá darse en días o quizás semanas, aunque la realidad sea más compleja.

No se trata todavía de una invasión clásica, sino de un cerco multidimensional más complejo entre lo militar, lo económico, lo diplomático y lo simbólico que apunta a generar un punto de quiebre
El mensaje es claro a diferencia de otras ocasiones: Washington despliega la información de sus acciones sin mayores impedimentos en un escenario mediático que informa con cierto detalle el recurso militar que se está desplegando y los lugares geográficos en donde se ubicará.

La diferencia hoy es la magnitud del despliegue, la persistencia de las unidades en un teatro de operaciones militares más formales y el clima político internacional más adverso para Caracas.
Todo indica que algo distinto puede acontecer ya que el despliegue es contundente: buques anfibios como el USS Iwo Jima y el USS San Antonio, destructores de la clase Arleigh Burke con capacidad de lanzar misiles de crucero, el crucero USS Lake Erie, un buque litoral de alta velocidad como el USS Minneapolis–Saint Paul y un submarino nuclear de ataque que opera en silencio.

Con información del diario El Tiempo

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