CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¿De qué hablan los candidatos?

Resulta que en la Venezuela de las primarias de la oposición, todos los Candidatos a Reina de la Feria han sido picados por el bicho de la ceguera y el silencio.

Benjamín Rausseo asegura que ni él sabe algo de Cuba ni de su injerencia en todas las áreas de Venezuela; ni tampoco a él le interesa lo que pueda suceder en Cuba. Que Venezuela es Venezuela y Cuba es Cuba. Que cada quien es independiente y todos caben en la casa de Dios.

Que María Corina dice estar muy preocupada sobre el destino de PDVSA. Si se privatiza o no; para ella ese es el gran dilema. Se engancha con el muy oportuno Calderón Berti y no dice saber otra cosa de petróleo, que lo que le contaron en el colegio cuando era muchacha.

Que Capriles, que entregó dos veces seguidas la presidencia del país para “evitar un derramamiento de sangre”, no se quiere perder una tercera oportunidad, a ver si le vuelven a dar otro premio bien remunerado.

Y que, el abanderado de Acción Democrática, el payaso que colocó Henry Ramos para hacer la cómica, dice en Miami que a él no le consta que Maduro sea un dictador. Que para él, y dicho acá en la Florida llena de refugiados políticos venezolanos, Maduro es solo un individuo que perdió la brújula democrática y el contacto con el pueblo. Una oveja descarriada.

La mayoría de las veces yo prefiero hacerme el sordo de tanta pepera dicha por tanto maleante de la política de mi país; pero a ratos no puedo, se me hace imposible mantener las orejas tapadas todo el tiempo.

Porque o Rausseo es un completo cretino, o no le debe dar ni un poquito de pena decir nada más que las imbecilidades por las cuales le paga el régimen que diga. Que visto así es mucho mejor que continúe echando chistes, porque Venezuela hace rato dejó de ser una mamadera de gallo, para convertirse en una verdadera tragedia humana.

Que a María Corina hay que recordarle que el petróleo en Venezuela no lo gestiona PDVSA sino Chevrón; y recordarle también que PDVSA fue intercambiada por los sobrinos de Cilia; y ahora embarcan el petróleo unos malandros en buques que vienen y van a todas partes del mundo, el régimen lo vende en efectivo a precios de gallina flaca, y se reparte la cochina entre unos pocos. Que todo lo demás es historia de libros de primaria, que ella también lo sabe y que, no decirlo, no combatirlo y no denunciarlo es y siempre será considerado como un acto de conchupancia con los pillos que se están robando al país.

Que Capriles no sabe lo que es la vergüenza. Que haya sido y continúe siendo lo poco que es, da pena. Que ser miserable no es una opción, es una desgracia que habría que esconder. Que realmente el país no apreció, ni nunca apreciará su “noble” sacrificio, seguramente muy bien remunerado, tanto por Chávez como por Nicolás, como él en confianza siempre lo llama.

Y en cuanto al mequetrefe de Acción Democrática, una clasecitas de cinismo, elocuencia y chispa no le vendrían nada mal del bandido de Ramos Allup. Porque producir pena ajena es feísimo. Total, no hay cambios: ¡todos ellos son una desgracia! Pero tan grave como la desgracia, es el silencio de los candidatos sobre los salarios de hambre de los trabajadores y sus familias. Es que ni los rozan. De hecho, con la aparición de estos candidatos ya no se habla de los niños desnutridos ni del infierno del Darién.

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