El Fogón de la Editora

¿QUÉ FUE LO QUE SE ARREGLÓ?

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

La producción de estadísticas de población que por décadas llevó a cabo el Instituto Nacional de Estadísticas o el Banco de Central de Venezuela, quedaron tapiadas debajo de las tantas mentiras que ha repetido el régimen sobre la evolución del país.

Para estos rufianes, el embuste sobre un país que ha mejorado o crecido en estos últimos 25 años está reñido con la verdad de un auténtico y patético fracaso material, ético y moral que solo y nada más puede mostrar la fulana revolución con tanto tiempo en el poder. Excepto por los récords en los robos sobre lo público, o la cantidad de dinero y bienes que se han cogido las joyitas del régimen y sus enchufados, no hay nada que enseñar, nada que mostrar que no sea un desastre.

Han dejado a Venezuela como a la superficie lunar: ¡pelada! Por eso, a lo único que podemos echarle mano en esta era del conocimiento, aun cuando el régimen en Venezuela pretenda mantener al país en una edad media de la información, es a las estadísticas trabajadas por fundaciones u organizaciones bien intencionadas, que tratan de mantener una tomografía actualizada de la composición de la Venezuela de hoy en ruinas.

Los números que exhibe la gente de PROVEA (Programa Venezolano de Educación y Acción en Derechos Humanos) sobre el perfil y características del venezolano de hoy, atrapado dentro de la revolución, son para poner los pelos de punta a cualquiera.

Un 68 por ciento de la población venezolana vive en pobreza de servicios, habitad y alimentación. Más de 3 tercios del país no tienen acceso a luz, agua, internet, transporte, tratamientos médicos, servicios de salud y educación de alguna calidad. La composición del salario y sistema de pensiones en el país, en el mejor de los casos, no llega a los 100 dólares mensuales. Es decir, algo menos de 3,50 dólares diarios, lo que representa la frontera de la miseria tipo africana.

Ese es el país de mayo de 2023. Ese es el país de las elecciones primarias de la oposición venezolana para escoger al candidato que confronte al dictador Maduro en el año 2024. Esa es la Venezuela sin formas, sin pies y sin cabeza; «arruinada y sin un real», como canta la gaita zuliana, a la cual Diosdado Cabello invita a los que se fueron del país a regresar.

Increíble.

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