CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¡Dios bendiga a Venezuela!

El NARCO-RÉGIMEN de Caracas se quedó sin interlocutor con “aquellos” que andan de crucero por el Mar Caribe. La información que se maneja es que desde que se inició la escalada, el grupo de hampones que controla Miraflores no ha logrado alguna comunicación de altura con alguien de la Casa Blanca o del Departamento de Estado, que realmente tenga autoridad para hacer buenos los “amables” arreglos que el NARCO-RÉGIMEN dispuso con la CHEVRON y el resto de las empresas norteamericanas, que ya están en plena explotación de hidrocarburos en Venezuela.

Otra vez los malandros del siglo XXI se olvidaron de una de las reglas de oro, básicas, del “librito”: la policía no negocia con hampones. Los pone contra la pared, los identifica, les coloca los ganchos, los meten en la “perrera” y se los llevan. De una: sin mucha palabrería.

Maduro y sus secuaces continúan imaginando que son gobierno de un estado independiente. Y eso se lo creen Petro, la doctora Sheinbaum y tres o cuatros malandrines más que parece que están en lo mismo que los rufianes del siglo XXI.

¡Y eso, eso no es verdad! Maduro no preside ningún “gobierno”, Maduro es simplemente el jefe del Cartel de los Soles, disfrazado de gobierno a través del robo permanente de elecciones en Venezuela. Agregando que es caliche y que le inoculó el cáncer a Chávez por orden de Fidel.

Tampoco Padrino es ministro de la Defensa, Padrino es solo un narcotraficante con gorra y medallas de latón. Y Diosdado, menos. Eso es un buscalíos experto en mano dura sobre todos aquellos inocentes que no tienen con que defenderse. Esa es la razón por la cual la Norteamérica que está de “limpieza de tanto traficante” no tiene nada que “conversar” con aquellos delincuentes.

El jefe del departamento de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acaba de terminar una gira relámpago por algunos países de la América Latina. El hombre no pierde el tiempo. Por más que tenga a la OEA bien cerca de sus oficinas en Washington es gastar saliva con tanto mamarracho. Lo mismo le ocurre con la ONU, que la tiene en Nueva York y su increíble capacidad para no servir realmente para nada.

Además, tocaría solicitarle el “derecho de palabra” al mismísimo Samuel Moncada, vicepresidente de la Asamblea General para la América Latina. ¡Por favor! Yo pienso que, con avisar a los vecinos y advertir de la naturaleza de las capturas que se tienen que llevar a cabo es más que suficiente.

Llevan años los carteles de “Se Busca”. Todo el mundo conoce de qué “patas” cojean Maduro y sus “amiguitos”; lo que queda es actuar. ¡Dios Bendiga a Venezuela!

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