Las ratas son las primeras que abandonan el barco que naufraga


A decir de los más altos jerarcas de la dictadura de La Habana: “Cuba no entraría en guerra en contra de EE.UU. ante una operación que ocurra en contra del régimen de Venezuela”. Y es muy lógico.
Después de la pela que les dieron los yanquis a los cubanos en Grenada y las palizas recibidas en Centroamérica en la era de la Guerra, a los mamarrachos de la isla se le quitaron las ganas de aquello de “rodilla en tierra” frente a los yanquis “imperialistas”.
¡Mejor se quedan como amigos de Barack Obama, los Clinton y los ex Kamala y Joe! Guardan aliento solo para insultar. Nada más que para decir estupideces. Para eso sí que pueden contar Maduro y sus cucarachas con el régimen de La Habana.
Chulear, vivirse el petróleo, negociar con las drogas desde el estado, tener control sobre los ministerios y las áreas más sensibles de Venezuela, establecer cárceles y centros de tortura y represión son una cosa; pero salir a matarse con el ejército más poderoso del mundo es otra.
Total que el chavismo y los narcotraficantes del estado venezolano no cuentan con la basura que llevan años manteniendo y manteniéndolos.
Nada: ¡pescuezo no retoña mi vale! Sin embargo, el veneno ha sido inoculado. Porque aquellos cobardes de La Habana, buenos para masacrar pueblos indefensos y desarmados, aunque no permanezcan aliados del estúpido de Maduro, no quiere decir que las plantas ponzoñosas que ellos han sembrado en nuestro país no vayan vivir un buen rato por su cuenta.
La Habana, los miserables de aquel régimen de horror, son una sombra pegada a la espalda de Maduro, Diosdado y Padrino. No solamente podrían ser un refugio mientras tanto, ante una salida apresurada del país para muchos de los rufianes del siglo XXI.
Muy por el contrario, La Habana está dejando 26 años de enfermedad, narcotráfico, violencia y complicidades que habrá que enfrentar y curar como parte de la reconstrucción nacional. El régimen de La Habana, le ha hecho mucho, pero mucho daño a Venezuela, así como al hermano pueblo cubano que ha sufrido durante 68 anos a estos desalmados y lo mas grave frente a la indolencia de gobiernos demócratas y republicanos.
Quizás y por como gallinas miserables y cobardes, estos criminales no acompañen al dictador Nicolás Maduro en sus momentos finales, pero están dejando tras de sí casi tres décadas de falta de escrúpulos y abuso sobre los más débiles de nuestra sociedad y nuestras instituciones hechas trizas, sobre todo las democráticas.
Ya ajustaremos las cuentas junto con la Resistencia cubana contra esos hampones del Mar Caribe. ¡Tengan la más completa seguridad que así será! Con Dios por delante.
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