Opinión

Milagros de los nuevos santos

William Flores / Venezuela RED Informativa.us

A veces a muchas personas en Venezuela no les gusta escuchar la verdad, me he dado cuenta que a millones de venezolanos nos gusta escuchar y hasta repetir lo que otros dicen, cada día me convenzo más que los teólogos, las familias con abolengo y las altas esferas de la política venezolana se abrazaron como un solo hombre para mantener a la población venezolana de una manera distraída y manejar a sus antojos y a su conveniencia las angustias y depresión que hoy viven millones de venezolanos por la grave crisis económica y hasta humanitaria.

Hemos visto como ante este caos diario que se vive en Venezuela, los teólogos católicos, apoyados por familias de poderosos grupos económicos con raíces de abolengo como los Cisneros o Rendiles, se abrazaron con el jet set de la política venezolana, tanto del gobierno como opositora, para lograr la tan cacareada canonización del Dr. José Gregorio Hernández Cisneros y la monja Carmen Rendiles, la Plaza San Pedro del Vaticano parecía el domingo un desfile de modas, donde los trajes de Carolina Herrera, Gianni Versace, Oscar de La Renta y Louis Vuitton, entre otros diseñadores, competían y hacían gala, demostrando el glamour de quien lo lucía y su poder económico dentro de la «honorable raza aria», de las grandes familias de la sociedad venezolana (con abolengo), que se hacen llamar familiares de 3ra, 4ta y 5ta generación de los nuevos santos venezolanos. Muchas de ellas ustedes las ven dándose golpes de pecho en las distintas catedrales e iglesias en las misas de los domingos y cuando salen de allí ven a los humildes por encima del hombro, bañando de charco y agua sucia con sus carros lujosos a cualquier humilde anciano que camina cabizbajo por la orilla de alguna calle, pensando cómo comprar sus medicamentos de tensión con una mísera pensión de medio dólar, insultándolo por atravesarse en el camino y obstaculizar su tráfico. A la mayoría de ellos no se les conoce ninguna obra de caridad entre las miles de personas hambrientas que deambulan por las distintas calles de Venezuela, y cuando donan algún pan duro, una comida hecha con productos de mala calidad o cuando regalan algún trapo viejo y roto todas las cámaras fotográficas y de las pocas revistas de glamour y digitales que quedan en el país y otras de exterior cubren tan magno e importante evento en las primeras planas.

Por otro lado los representantes del gobierno y los representante de la oposición, la mayoría de los que hoy disfrutan de sus » exilios dorados», no se quedaron atrás y también hicieron gala de sus riquezas y poder económico.

Estuve tratando de ver si del lado del gobierno veía alguna representante de un Consejo Comunal, de una UBCH, una jefa de calle y nada. Por el lado de la oposición tampoco pude visualizar algún representante o familiar de algún preso político de los miles de jóvenes de bajos recursos de los barrios San Félix, de Ciudad Bolívar o de algún otro barrio humilde de Venezuela que hoy día se están muriendo en las cárceles de Tocorón, El rodeo o Tocuyito, y que son todos desconocidos porque no tienen seguidores en las redes sociales o no pertenecen a las altas esferas de la oposición, ¡nada!

Allí los 4 o 5 familiares de los presos políticos que asistieron a ese glamuroso acto son familiares de 4 o 5 presos de la elite política opositora.

Más que un acto religioso, parecía un acto de fuerza económica, donde un bando luchaba por demostrar al otro bando quien tiene más poder económico. Un bando y el otro se autoproclamaron «autores y dueños absolutos de los nuevos santos venezolanos» y de los milagros que deben empezar a realizar de hoy en adelante los recién nombrados santos.

Mientras tanto millones de humildes venezolanos creyentes, muchos de ellos sin comida en sus casas, con rostros famélicos, moribundos en un hospital por falta de atención medica y de medicamentos, o en el barrio más humilde alumbrado con velas porque un apagón los dejó sin luz, veían con alegría, con esperanza e inocencia como «sus representantes» hacían gala de su elegante y glamurosa presencia en El Vaticano. Muchas de esas humildes personas en un último intento de esperanza, como todo venezolano creyente de cualquier mentira que les alegre la vida, iniciaban las oraciones para pedirle a los nuevos santos venezolanos que empiecen a realizar milagros para sacar al país de la pobreza y la miseria en la cual se encuentra nuestro país.

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