Año nuevo, vida nueva Venezuela


Según el capitán “Malandro” Cabello no ocurrió nada de nada en el municipio San Francisco de Maracaibo, del compinche Manuel Rosales, en el estado Zulia, en la madrugada del 24 de diciembre que recién acaba de pasar. A poquísimos kilómetros del Aeropuerto Internacional de la Chinita, en plena zona industrial, simplemente se desató un potente incendio forestal que despertó a medio mundo.
Cosas de muchachos: ¡pólvora de triquitraques mal manejada que le dio por explotar! Y es lógico: El Cartel de los Soles no existe, es una invención de los yanquis para cogerse las riquezas del suelo y del subsuelo venezolano, como afirma la doctora Sheinbaum y el cara e’ tabla de Petro, que tienen la zanahoria bien agarrada de las hojas.
Es que hay que reconocerlo: ¡Chávez y sus bandidos llegaron primero! ¿Cómo es que era la cosa aquella del “derecho de pernada” en la Edad Media? ¡El señor feudal poseía el derecho pleno a la pureza de la recién casada con el campesino en su noche de bodas!
De todas maneras un laboratorio que procesa pasta de coca y propulsores Made in China para la fabricación de fentanilo voló por los aires. Una de las tantas industrias del régimen, con funcionamiento 24 por 365 días, hoy es solo hierro retorcido y delincuentes achicharrados. Eso no lo van a reconocer.
Porque no se puede nunca olvidar: El Cartel de los Soles, el negocio del narcotráfico desde las entrañas de lo más podrido del estado venezolano controlado por aquellos rufianes del siglo XXI es solo una “excusa” de la DEA, del FBI, del Pentágono y de la Casa Blanca.
Aunque lo cierto es que los yanquis hicieron polvo el primero de los únicos “activos” desarrollados por la revolución bolivariana en 26 años de desgobierno, nadie del NARCO-RÉGIMEN dice esta boca es mía.
Es que si a cualquiera le da por ponerle una barba blanca, un traje rojo-rojito y unos lentecitos en la cara a Donald Trump, para estas fechas, hasta parece al Santa de la Coca Cola. ¿O no?
De manera que, como siempre ocurre en esos casos, los trineos, renos y duendes de la CIA y del MOSSAD que andan por los mares del Caribe, nos dejaron a todos un regalo.
¡Apreciados por las grandes mayorías pero, eso sí, lamentado por un grupito que pronto va a dejar de existir! Por eso es por lo que yo no pierdo la fe.
Pues en el año 2026 que comienza, en el primer segundo de la media noche de hoy 31 de diciembre del 2025, todo indica que “viene con premios”. Que así sea, Venezuela.
¡Feliz, próspero año nuevo pleno de libertades para Venezuela y sus venezolanos donde quiera que nos encontremos, les deseo desde el fondo de mi alma tocuyana!
www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de las opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad del escritor



