CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Esto es lo que hay

Yo no tengo claro aun si lo que ocurrió es bueno y para las grandes mayorías de los venezolanos; pero es así como sucedió, porque en la madrugada del viernes para el sábado, Venezuela pasó de ser una neocolonia del mal, a un estado tutelado por la administración federal de los Estados Unidos de Norteamérica. Por cierto: nadie puede saber si solo es mientras dura la transición.

Casi cuarenta años de pésimas decisiones, populismo barato y mentiras mal dichas terminaron por hacer de Venezuela este «arroz con mango» de país que ahora tenemos que ponerle control, para que no le explote en la cara al hemisferio occidental, como sucedió con Centroamérica en la década de los 80 y de los 90.

Pero eso sí: en manos de Donald Trump, Marco Rubio y la siempre y muy repugnante Delcy Rodríguez. O sea: ¿resetear para volver a echar a andar? ¡Parece que la cosa es sí!

Lloren, escandalicen o pataleen, quienes deseen hacerlo, los americanos no decidieron entregarle el país a unos pajaritos que llevan años saqueando también a Venezuela.

Unas criaturas que, sin escrúpulo alguno, se han llenado sus bolsillos asociados con quienes sean y pasando por encima de quienes sean.

Insisto: yo no tengo claro todavía si esto que está ocurriendo es bueno o es malo para las grandes mayorías de los venezolanos.

¡Solo el tiempo lo dirá! Pero de una cosa sí que estoy muy seguro: ¿Realmente alguien pensó que el presidente Donald Trump le iba a entregar a Venezuela envuelta en papel celofán a los mismos que apenas el año anterior hacían campaña furibunda para que ganará las elecciones Kamala Harris, con todo lo que ello implica para el mundo?

¿Las mismas aves de rapiña que llevan más de 27 años sentados en la misma mesa con el chavismo-madurismo compartiendo el banquete del poder y de los recursos fáciles saqueados al país, mientras ni tan siquiera han dejado las sobras al pobre y mil veces jodido Juan Bimba que anda por las esquinas buscando potes de basura donde comer?

Para mí todo pinta que esto que está empezando a ocurrir es el primer capítulo de la más cruda novela del género de POLÍTICA REAL. Porque, dejémonos de vainas, seamos bien prácticos: ¿González Urrutia, quien ni tan siquiera está en el eje del pensamiento del presidente Donald Trump cuando suelta lo que suelta en medio de una rueda de prensa, no posee ninguna capacidad, de ningún tipo real, para estabilizar a un país que ya hoy lunes podría estar ardiendo en la más salvaje violencia al estilo de las tribus africanas por sus cuatro costados?

En serio, ¿somos estúpidos o alguien quiere que sigamos siendo tontos útiles para unos pocos? Históricamente los malos, la crápula, son quienes dan la cara en los instantes de las transiciones políticas. ¿Se acuerdan de Wolfgang Larrazábal?

Justamente aquel “cantante de rancheras” por años fue el primer gran jalabolas de Marcos Pérez Jiménez, mientras este estuvo en el poder. Nunca, pero nunca, para que las cosas empiecen a funcionar, se usa a los pendejos.

Insisto: lo que pasó la madrugada del sábado no puede ser el principio de un nuevo “quítate tú pa’ ponerme yo”. Porque, como dice inclusive el mismo presidente Trump: podrán hasta ser buenas personas, ser gente muy decente, pero no resultan al final nada útiles para el trabajo que se tiene que hacer dentro y fuera de nuestro país.

Porque lo que se necesita es estabilizar el sistema a la carrera, usando al malandraje y el pranato en que unos pocos han convertido a toda Venezuela.

Tampoco resultan ni buenos ni útiles, por más buena gente que también puedan ser, los liderazgos de YouTube, chéveres para las terapias de autoayuda por red. Pero todo indica que resulta más conveniente echarle manos a un asesino y ladrón probado, pero, eso sí, puesto entre la espada y la pared a cuenta del pánico que puede producir el señor Donald Trump y sus increíble dotación de cojones para hacer lo que nadie antes se atrevió a hacer.

Por favor: a mí, a Pablo Medina, y al Parlamento Libertador también nos repugna la señora Delcy Rodríguez. Pero todo indica que, dadas las circunstancias y el desarrollo de los hechos, ella vendría a significar algo así como las necesidades fisiológicas: ¡sucias, pero necesarias!

Y estoy pensando en Delcy, su enfermo hermanito y el resto de la porquería que tendrá que ser próximamente o entregada o anulada para ir limpiando al país de basura humana al menor costo posible. Porque hoy por hoy, quienes controlan las aceras de la política del país recuerdan más a un zoológico atestado de fieras salvajes, sanguinarias y ladronas que a individuos realmente comprometidos con los grandes intereses de las grandes mayorías de Venezuela.

Nadie, pero nadie, en su sano juicio, puede pensar que Venezuela empieza a salir de la barbarie bajo el supuesto liderazgo de individuos como Juan Guaidó, Julio Borges, Leopoldo López, Antonio Ledezma o los vividores de la bendita Asamblea eterna de 2015. ¡Por favor!

Pero para continuar aclarando: solo bajo vigilancia y amenaza constante de quienes son capaces de entrar y salir del país con Maduro y Cilia en un helicóptero en menos de media hora sin aviso ni protesto, es que el país puede volver a funcionar. ¿Cómo era que decíamos cuando éramos muchachos?: Primero dame una “pruebita de amor”.

E incluir el caso del hermanito de Delcy, quien convoca para hoy lunes una narcoasamblea nacional para intentar atornillarse en el poder. Lo cual el verdadero Parlamento Libertador rechaza de plano,

O sea: que los nuevos “mandaderos” del secretario Marco Rubio comiencen por donde se tiene que empezar en nuestro país: ¡liberen a todos los presos políticos que mantienen bajo secuestro!

Si quieren guardar las formas: ¡decreten una amnistía general y se acabó!

Para que así el Tribunal de los Supremos analfabetos y la misma Delcy se cubran de gloria. De una: póngale punto final a tanta perseguidera por causas inventadas, para que la Venezuela que tuvo que huir pueda regresar. ¡En esa me incluyo yo, por cierto!

Y, de una, que comience ya la “limpieza de primavera”. ¡Fuera ya todos los indeseables y malvados del seno del régimen! Porque, como dijo a viva voz el secretario de Guerra de los Estados Unidos de Norteamérica, Pete Hegseth, la tarde del sábado, cito: “Quien establece los términos de gobierno y gobernabilidad en Venezuela a partir de este momento es el presidente Donald Trump”.

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