Guacamayas mudas


¿Habrá alguien tan amable, y decirle a Venezuela y a los venezolanos qué es lo que está pasando con el país? ¿O es que en la acera de la oposición y de los «mariacorinos» el gato les comió la lengua?
¿Tan parlanchines antes del 3 de enero, ahora todos mudos y mirando pa’ Petare?
¿No y que hasta eran “guacamayas”? Y ahora, ¿mudas? Porque es que alguien tiene que explicar la “cosa”. Digo, lo de las “fases”. Aquello del Departamento de Estado de Estados Unidos reconociendo a «Delcy Heroína» como presidente encargada y en ejercicio de Venezuela.
¡Como si allá, en Venezuela, nunca hubiese pasado nada! Con todo y reapertura de embajadas, de lado y lado. Con la doctora Laura Dogu dando instrucciones a los pandilleros de Diosdado, Padrino, la misma Delcy; y medio gabinete del presidente Trump habla que te habla solo de petróleo, oro, coltán y todas las “chucherías” que duermen en el subsuelo de Venezuela.
Todo aquello que ni a los rusos, ni a los chinos, ni a los cubanos o a los iraníes les dio el tiempo suficiente para robárselo al país. Es que no suena que tanto “amor” con la cucarachas del siglo XXI sea solo para conseguir la receta del “Lomito Negro”.
Asumamos que todo lo que está pasando en Venezuela, y sobre todo aquello que no está sucediendo y que debería suceder, es POR NUESTRO BIEN. ¡Pero que alguien lo explique!
Porque mi papá, inclusive cuando me caía a chancletazos de muchacho me decía que ERA POR MI BIEN. Pero me explicaba que aquella pela me la daba porque había llegado tarde a la casa. O porque le habían llegado con el chisme de que le había levantado la falda a alguna compañerita, qué-sé-yo. Pero él me ponía al tanto.
Me daba razón, me explicaba el porque me daba aquella extraña forma de “educación” que impartía la gente de antes. ¡Lo mínimo!
Yo pienso que el país, la nación venezolana, también merece y debe recibir respuestas.
Y el asunto, insisto, no se queda en el “temita trillado” del apurito en hacer elecciones.
Antes el país espera justicia.
Venezuela espera que aquellos hampones paguen por todo lo que ha pasado, por todo lo que le han hecho a un pueblo indefenso. No puede ser que los únicos rufianes resultaron ser «Narcolas», alias “Cilita”; junto con Alex Saab, Raúl Gorrín y tres o cuatro pillos más.
¿Padrino, Diosdado, Gramko y un montonón de pajarracos del régimen nunca vendieron perico? Mientras el país se deslizaba a la más completa ruina, ¿ellos estaban comprando querosene?
¿Todos aquellos “santicos” no mandaron a asesinar, encarcelar y usar toda la supuesta justicia bolivariana para robarse al país y a cualquiera que tuviese algo de algún valor, o que les llamara la atención, para quitarlo por las malas?
Si el liderazgo de pastillaje que dice existir en Venezuela tuviese un poquito de vergüenza, le contaría al país, en serio, para dónde es que vamos.
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