CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Delcy clama para que regresen a platanote, sí Luis…


«Narcolás» no es general, ni está en ningún laberinto; ni tampoco a nadie le importa si le escriben o no. ¡Es que ni tan siquiera es venezolano!

«Narcolás» es un caliche rufián, traficante de drogas al amparo del estado venezolano, dictador por varias veces seguidas de nuestro país por obra y gracia de sus delincuentes colocados sobre los poderes públicos, de lo que una vez fue un estado democrático. Ah, y para rematar: con la complicidad bien pagada de otros tantos malandros de la política nacional que nos tienen montado el cuento de que adversan al régimen. ¡Sí, Luis!

Si «Delcy Heroína» solo hace el paro de decir de la boca para afuera que “nos los regresen…”, pendejo cualquier venezolano que se apiade de semejante esperpento, porque a «Narcolás» le dé por gritar a medianoche en la cárcel donde está recluido, mintiendo que él es el presidente de Venezuela y que es un preso de guerra.

Allá «Narcolás» dejó un reguero. Entre él, Diosdado y los hampones del cartel de los soles que quedaron vivitos y coleando dejaron hecho pedazos al país.

Encima, quienes nos vinieron a rescatar de aquel colombiano y sus bandas, dejaron puesta como encargada del coroto a una de las criaturas más malvadas e infames que alguna vez nació en nuestro país.

Ahora la delincuente aquella pretende llamar a elecciones para cumplir las formas siempre arregladas, y atornillarse en el poder con las mismas maneras, recursos y artimañas que su hermanito se ingenió para hacer de «Narcolás» el supuesto ganador de la última contienda.

Poner al Tribunal Supremo a hacer la tarea de validar lo invalidable; agarrar a Edmundo por las orejas, mandarlo a sus cómplices del narco-reino de España y decir que en Venezuela todo es armonía y democracia participativa y protagónica… Yo creo que el país está cansado de tanta mamadera de gallo; con o sin gente que valla a rescatarnos.

Sin una limpieza a fondo del sistema electoral, con todo y rectores, máquinas, padrón y demás hierbas, no se puede permitir que se realicen nuevas elecciones. ¿Para qué?

¿Para volver a lo mismo?

¿Para que a la hora de que el pueblo salga a cobrar el resultado, aparezca algún idiota llamando a la calma, a rezar o a bailar para botar la calentera por ser víctimas, una vez más, de un nuevo fraude electoral Hecho en Socialismo?

El país está cansado, obstinado, de oír la misma cancioncita. ¿Otro experimento?

¿Otro, ahora para ver qué pasa esta vez con los americanos como tutores?

Eso ya no es fe, aquello es insistir en la creencia de que el país es estúpido.

¡Venezuela, te llegó la hora de cambiar!

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