El tutelaje


Venezolanos: ¡No se dejen engañar! Solo hay una cosa que celebrar: la captura de «Narcolás» y de alias “Cilita” por la justicia norteamericana para que rindan ambos cuentas por sus delitos perpetrados en contra de este país. Nada más.
Lo demás, en la Venezuela de después de la madrugada de la “extracción”, sigue igual para Venezuela y para la gran mayoría de los venezolanos.
Venezuela no lo olvides ni por un instante: los mismos rufianes de siete suelas que van para tres décadas saqueando y matando a nuestra patria, son los mismos que dejaron al cuido de lo mucho que aquella gente no les ha pagado a sus acreedores
internacionales, a través de millones sobre millones de deudas de verdad y de deudas falsas e infladas que tienen que recuperar.
Allá, en Venezuela, no existe nada bueno, ni positivo, ni que mejore ni en un poquito la infame forma de vida que llevan los venezolanos que están dentro del país desde la madrugada del 3 de enero.
El enfermo, Venezuela, continua en la sala de terapia intensiva a la espera de la aparición milagrosa del Doctor José Gregorio Hernández Cisneros, el médico de los pobres. El único cambio es que la dictadura en Venezuela está bajo la “tutela” de los Estados Unidos de Norteamérica, no bajo la bota de la Republica Socialista de Cuba y del resto de los pajarracos que llevan casi treinta años saqueando y matando a nuestro país.
Nadie está bailando en las calles de Venezuela con un salario que, en el mejor de los casos, con dificultad llega a los $200 mensuales. Con una canasta básica que pasa los $800 mensuales; y una población económicamente activa que tampoco llega al
25% de la fuerza laboral del país.
El venezolano continúa huyendo de Venezuela por razones de hambre y de futuro.
La empresa privada, cansada de meter embustes sobre embustes para arreglarle el capote a sus socios del régimen, ahora dice la verdad. El país económico, privado y público, se encuentra en ruinas. No están entrando inversiones extranjeras como miente el régimen.
Las empresas extranjeras que fueron saqueadas y ejecutadas por un régimen ladrón están entrando al país para tratar de recuperar lo que le robaron y aquello que dejaron de producir.
Se van a cobrar con crudo venezolano, y solo están metiendo el dinero estricto para poder sacar y recuperar lo que hace años se les debe.
Por eso, dejémonos de habladeras: cambiar es quitar lo que no sirve y poner algo que sirva.
¡Nadie cambia un caucho pinchado con otro caucho pinchado! Sin libertades, sin gente distinta a la que ha demostrado servir solo para dañar, robar y destruir, no se llega a ningún lado.
¡Ni en una familia, ni en una empresa, ni mucho menos en todo un país! ¿Qué sentido tiene continuar repitiéndonos el cuento enlatado de la Fases, de Diosdado el malo que sirve para meter miedo, o de Delcy la “buena” que dice querer componer lo que ella misma rompió?
Con o sin Estados Unidos y sus reales; con o sin el FMI, Donald Trump, Marco Rubio o el mismísimo Mago de Oz, Venezuela solo puede volver a ser un país próspero y libre a través de un dolorosísimo proceso de recuperación que se inicie con la creación, también tutelada, de un gobierno de transición nacional que le garantice los cambios inmediatos de verdad-verdad que al país le urgen. ¡Lo demás, señores, lo demás es pura paja!
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