Esto no se entiende


Yo puedo entender aquello de las muchachas de la Guaira haciéndose selfis con los Marines estadounidenses. ¿Cómo era que decían en la Venezuela de los años 50? ¡Más contenta que negra preñada de musiú!
Lo que no me cabe en la cabeza es la abrazadera y la fotografiadera de oficiales de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos con Diosdado Cabello, como si se tratara del Ratón Mickey en uno de sus parques. O sea: ¿fotos con el forajido más buscado, sobre el cual existe una enorme recompensa por su captura, por quieres justamente se lo deberían llevar para entregarlo a la justicia de este país como hicieron con «Narcolás»?
¡Aquello no es “política” caballeros: Usted y yo sospechamos que “eso” es otra historia!
Una cosa es usar todas las herramientas que se pueda para jugar en el tablero de la política exterior; y otra muy distinta es vacilarse a la nación venezolana y pasarse por el… a un bojote de leyes vigentes en este país, dejando a Cabello continuar con sus fechorías en Venezuela.
¡Digo yo!
Por Diosdado ofrecen 25 palos, y quienes se supone que lo tienen que agarrar, lo tratan como al hombre fuerte de Venezuela. El amigo de la ley, del orden y de la paz. El tipo que garantiza la tranquilidad en nuestro país. Por cierto, hombre fuerte en Venezuela por obra y gracia de los Estados Unidos de Norteamérica.
Es el caso que Norteamérica tiene a la mano a uno de los capos del Cartel de los Soles, narcoterrorista; un individuo que ha jurado extinguir a Norteamérica y a los norteamericanos y conviven con el fulano como si nada. ¡Eso es mucha sinvergüenzura!
Ahorren tinta: ¡eliminen la alerta que tienen sobre su cabeza y sinceren el asunto! En la concentración que llevó a cabo la sociedad civil a la puertas de la embajada norteamericana en Valle Arriba, allá en Caracas, en estos días, la consigna que se utilizó sintetiza toda esta complicidad sin pies ni cabeza que se ha creado en torno a la dictadura en Venezuela: La gente no paraba de gritar: “Barret, entiende, son unos delincuentes”.
Yo hasta puedo aceptar que la película de María Corina esté cansona. Primero un lío para salir del país. Ahora un zaperoco para que pueda entrar. ¡»El derecho de nacer» mezclado con «Misión: Imposible» y algún videojuego quedó chiquito! Pero, ¿y Venezuela? ¿El pueblo venezolano que lleva casi 30 años llevando cárcel, expropiaciones, torturas y asesinatos, también está haciendo teatro?
Los lazos que existen entre la Norteamérica del presidente Trump con la dictadura de Venezuela tienen que ser explicados con pelos y señas.
El país puede, y entiende, lo que significa la tutoría de la administración Trump sobre Venezuela. Pero el sostenimiento de una dictadura por la calle del medio no puede ser ni aceptada ni tolerada por ningún venezolano, esté donde esté.
Una cosa es ser tutelados, otra muy distinta es hipotecar la soberanía a los mismos rufianes que todos pensamos que ustedes irían a extinguir. Imagínense: ¿Alemania conquistada e invadida por los ejércitos aliados que acabaron con Hitler, para entregársela a los nazis para que la gobiernen? ¡Eso no tiene ningún sentido!
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