¡No me voy a callar!

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us
Resulta que con limpiar el piso con el nombre de Pablo Medina gana un gentío dentro y fuera de Venezuela. Usarme como un pillo en red debe poner contentísimo al gobierno y a sus mafias; lo mismo que a los sinvergüenzas de su oposición electorera, que lleva años funcionando como un poderoso ministerio del régimen.
Venezuela RED Informativa, así como Criterios, se ha convertido en una verdadera mortificación para muchísimos de los bandidos de la patria. Una pesadilla de nunca despertar para todos los bolimaleantes y sus asociados, en el propósito de destruir a nuestro país. Ahí se dice lo que es y se les cantan las verdades, sin sonrojarse, a todos aquellos que son responsables del desastre de vida que llevan millones de venezolanos.
Por eso es que se toman el tiempo en clonar mi foto y mi nombre. Supuestamente me dejan botado en la entrada de una clínica, gravemente enfermo, y empiezan a tratar de levantar dinero para que me practiquen una operación de emergencia que me salve la vida.
O sea, un capitulo completo de alguna telenovela, pero escrita durante una borrachera. ¡Por favor!
Y la verdad es que estoy bien, me siento bien, estoy en mis cabales y sigo haciendo lo que me obsesiona: Luchar por la libertad de mi país.
El asunto es que ya que no dieron con el precio para que deje de decir todo lo que día tras día digo, pues me sale calumnia. ¡Lo típico!
Como dicen los zulianos: “De eso y de andar pelao, que me pregunten a mí”.
Les reitero pues a todos mis enemigos sin rostro, arrastrados, sin dignidad, ni valor alguno: ¡NO ME VOY A CALLAR!
Pablo Marcial Medina Carrasco piensa seguir haciendo lo que lleva toda una vida haciendo: Empujar un cambio que le permita a Venezuela recomponer sus sistemas de libertades e instituciones democráticas, para que las generaciones presentes y futuras de venezolanos puedan desarrollar todas sus capacidades, potencialidades y talentos, sin necesidad de tener que escapar de nuestro país.
Y, por cierto, yo no ando solo en este camino. Me acompaña Dios, una hermosa mujer de nombre Venezuela y un gentío más en nuestro país y otros muchos, regados por todo el planeta.
Porque cada vez somos más todos aquellos que no tenemos intención alguna de dejar este barrio, sin antes ver nuevamente libre y soberana a esta Bella Dama, Venezuela.



