La Cosiata II


Para Venezuela, y para los venezolanos, sin importar en donde estemos, el país de finales de junio de 2026 está igualito al tiempo de la COSIATA. ¿Se acuerdan?
Aquella “COSA” que no dejaba de sonar en la Valencia de 1829, que terminó separando al país de la Gran Colombia, e inaugurando el fatídico tiempo de los caudillos que se inició con José Antonío Páez y que hasta el día hoy sigue sin terminar.
La inminente llegada del 3 de julio, plazo supuestamente tope de respetarse un poquito la Constitución de 1999, hace que Dinorah Figuera entre por Maiquetía, hable con Jorge Rodríguez y deje andando una posible transición en Venezuela.
Y la “COSA” pinta que la van a solucionar a través de un monstruo artificial de Asamblea; con partes de la de 2015 y de la de 2020, que deberá producir a su vez un gobierno colegiado compartido entre los “santicos” del chavismo, y lo más cercano que
sea posible a la Sociedad Civil y democrática con que cuenta Venezuela.
Bueno o malo, Donald Trump nos catapulta a una nueva Fase, como dicen acá.
Agotados Delcy y sus pandilleros, seguramente el gobierno federal norteamericano le pondrá como parte del guiso de esa hallaca Made In Washington el perdón de los pecados a unos cuantos chavistas y enchufados.
América nos dio casi 30 años para que arregláramos aquel desastre por nosotros mismos, hasta que tuvieron que llegar a meternos en cintura el 3 de enero, porque no pudimos o no quisimos hacerlo. Quizás solo nos toque jugar a la reinstitucionalización de Venezuela a través de un posible gobierno de transición, el cual, evidentemente, será electo en segundo grado por una asamblea “hibrida”.
¡Como en la era de Eleazar López Contreras! Porque todo indica, y como han evolucionado las cosas en el país desde la designación de la dictadora encargada luego de la extracción de «Narcolás» y de alias “Cilita”, que las COSAS que se hacen en
Venezuela se deciden en el Departamento de Estado.
Venezuela no es un país libre, hace años que no somos tan siquiera un país independiente. La revolución del siglo XXI nos convirtió en un garito sin ley ni moral controlado por potencias extranjeras, rufianes y tipejos de la peor calaña. ¡Ahora hay un
cambio en la “administración” del país! ¡Otra gente nos jefea!
Con todos sus puntos: este es el colorario, la otra parte de la revolución bolivariana.
Señores: ¡Este sí que es el verdadero legado del comandante! Deudas, asesinatos, enchufados, migración forzada, persecuciones políticas, extinción del estado, tutelaje.
La “COSA” suena en 12 o 15 hombres y mujeres con rangos y poderes limitados por el “BOSS”, como a bien tuvo en recordarnos el presidente Donald Trump en la Cumbre del G7 en Francia.
Mitad compuesto por los buenos-para-nada de la revolución que nos dejó hipotecado al país; y la otra mitad, eso esperamos, compuesto por lo mejor y más limpiecito que haya quedado en Venezuela. ¡Dios nos agarre confesados!
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