Un Estado sin derechos


A la marica loca de la fiscalía de Maduro le mandaron a decir que si Edmundo González pone un solo pie en Venezuela, es hombre preso. ¿Bajo qué cargos? ¡Los que sean! ¡Eso no importa!
En la Venezuela de la dictadura roja-rojita, a usted lo secuestra un bojote de matones armados hasta los dientes, encapuchados, con acento cubano, que te llegan en una camionetota negra y sin placas. Te desaparecen por el tiempo que sea, en el mejor de los casos, y después te llenan de embusten, que ellos llaman “imputaciones”.
No es solamente el caso de la señora Rocío San Miguel, quien continúa pudriéndose en El Helicoide. Se trata de un gentío. Y media Venezuela asustada, porque el mensaje es clarísimo. Quien proteste o reniegue del falso triunfo electoral del colombiano. A quien se le ocurra denunciar la robadera y el saqueo nacional por parte del puñado de parásitos desde el Estado, o por sus enchufados o por sus bolichicos. O que reclame por la tortura de cualquiera de los servicios públicos, correrá con la misma mala suerte.
Con una batería de estropicios que ellos llaman leyes, todas ellas importadas del infierno de la Cuba castrista, han logrado el más rotundo silencio interno sobre el fraude electoral del 28 de julio y sobre el intento de perpetración en el poder “como sea” por Maduro y sus bandas de hampones.
Es que hasta los abogados, jugando el juego que hasta el día de ayer era el de las farsas de las decisiones del Tribunal Supremo del régimen, ahora se les suspende la licencia de trabajo y se les carga de multas por el delito de “temeridad”. O sea: pedir que se revisen las actuaciones del CNE y de esa misma ratonera sobre los “sucesos” de las elecciones del 28 de julio en el marco de la ley es un pecado capital.
Así que en Venezuela todo el mundo en modo “chito”. Oyendo las estupideces que dice Maduro, las bravatas de Diosdado y las cabronerías del Padrino del Cartel de los Soles.
El régimen huye hacia adelante. Embiste como una cabra loca, mientras la dictadura se lame todavía sus heridas por la derrota sufrida por la señora Kamala Harris ante la aplanadora de Donald Trump y el ala más radical del Partido Republicano.
Pronto será solo una fea historia que muchos querremos olvidar, la del mundo de goma espuma que le ha construido el presidente Joe Biden de Estados Unidos durante los últimos cuatro felices años para que Maduro y sus secuaces continúen haciendo lo que les dé la gana con Venezuela y con toda su gente.
Total: no hay diez de enero sin que luego venga un 20 del mismo mes, remedando a los mentecatos del siglo XXI.
www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de la opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad del escritor



