Venezuela

Casi el 40% de los jóvenes en Venezuela no trabaja ni estudia

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us

El 37% de los jóvenes en Venezuela, actualmente se encuentra desempleado y sin posibilidades de estudio, así lo revela un estudio realizado por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y la Encuesta Nacional de Juventud.

El diagnóstico de esta investigación arroja que los jóvenes venezolanos, están doblemente excluidos, pues no sólo están imposibilitados de ingresar al mercado de trabajo, de manera formal por falta de preparación, sino que además están excluidos de las actividades económicas y educativas.

El sector productivo solamente busca personal calificado y especializado y frente a esa realidad, los muchachos se encuentran atados de manos. La población que está afectada por esta realidad se ubica en edades entre 15 y 29 años, los cuales no están inscritos en instituciones educativas, ni tampoco insertos en el mercado laboral.

Ese doble apartheid afecta más a la población femenina, en edades comprendidas de 20 a 24 años de edad, las cuales, según estudios de tipo social engrosan la maternidad sin recursos, para levantar a sus hijos procreados, sin ningún tipo de planificación.

Asimismo, las personas que viven en pobreza extrema es obvio que están apartadas de alternativas laborales y educativas, dentro de un marco de emergencia humanitaria compleja, que se ha estado desarrollando en el país desde el año 2015 y que se agravó con la pandemia, toda vez que esa inédita realidad acentuó el drama socioeconómico venezolano e hizo que muchos jóvenes abandonaran la formación académica, revirtiéndose esto, en sus dificultades para acceder al mercado laboral.

Desde el año 2017, bajó el nivel de matrícula en el mundo académico venezolano. Cifras extraoficiales revelan que para el año 2015, por ejemplo en la Unexpo había un promedio de 3.000 estudiantes y ese número se redujo a un promedio de 700 educandos.

Según el sociólogo Luis Pedro España, investigador de la UCAB, lo más preocupante son los jóvenes que ni trabajan ni estudian, en un escenario donde el régimen no mueve iniciativas para insertar a la población juvenil en el área laboral o en la educativa. «Debe preocuparse por el panorama futuro», dice el científico social.

La mayoría de los jóvenes afectados se desestimulan y engrosan las filas de la deserción educativa, porque no ven oportunidades de progreso en el país y abandonan convencidos de que no van a encontrar un empleo, para ejercer lo que han estudiado y a ello se agrega el bajo nivel de sueldos, que no les permite costear sus necesidades básicas.

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