Una fuerza para salir de la pesadilla

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us
Los teléfonos, el WhatsApp y algunos canales de YouTube son los únicos que echan los cuentos como son, allá en Venezuela.
Por todo Apure la gente sale a protestar por los apagones que mantienen a ese Estado también a oscuras, y no aparece ningún político por ningún lado. Como tampoco ningún candidato de la oposición; o del mismo régimen, si acaso para que repita las estupideces acostumbradas sobre la responsabilidad del desastre nacional, debido a las restricciones imaginarias que dice sufrir el NARCO-RÉGIMEN de Caracas por culpa del imperio.
Lo mismo pasa en Charallave, que el pueblo, muy arrecho, se enfrenta a la policía. Allá tampoco, no aparecen las cámaras, ni la oposición por ningún lado.
Solo en agosto en Venezuela explotaron cerca de 500 conflictos laborarles, que llegaron hasta el pavimento de las calles. O sea, que no se “arreglaron”, ni mucho menos se resolvieron, en alguna de las inspectorías del trabajo, o en una mesa de diálogo o de cualquier otra forma “pacífica”.
Los trabajadores, la gente cansada, harta de tanta consigna barata, mantras y discursos de espabilaos que no sirven para nada, está pasando por encima de quienes sean para resolver, como crean y como puedan, sus tremendos problemas de servicios, salarios y calidad de vida robada por su propia cuenta.
Para que nos entendamos: hay muchísima más gente de lo que muchos creen que no está dispuesta a coger el camino del Darién, ni tampoco a aceptar más pazguatadas de tanto sinvergüenza que esté en el poder, ni de cualquier otro fulanito o fulanita que esté aspirando a que la dictadura lo corone como rey o reina del carnaval electoral de la mesa de la unidad.
El país y su gente parecieran estar flotando por su cuenta y sin aparente rumbo, mientras la oposición sueña con imponer un liderazgo que piensa someter al escrutinio de unas elecciones primarias. Y mientras tanto, el régimen nos quiere hacer creer que todo está bien. Que de faltar algún “detallito” fuera de orden, no es por su responsabilidad. A ellos no les importa el hecho que, por 23 largos años se han mantenido pegados al poder saqueando, matando y robando a todo el país. Porque para estos embusteros todo lo “malo” que pueda suceder en el país es nuevo; es culpa del imperio maluco, que pone una y otra vez mil zancadillas tratando de estropear el sueño “impecable” del hampón de Hugo Chávez.
Nuevamente el país se saltó a su clase política, le pasó por arriba. Otra vez el país ya no cree en nada ni en nadie. Se repite la historia: Venezuela está por su cuenta y solo necesita de ORGANIZACIÓN, es decir de una fuerza para salir de esta pesadilla.



