Opinión

El teatro de la crueldad: El montaje del régimen con Steadman Fagoth es una burla a Nicaragua y al pueblo miskito*

Froylán Callejas** / Venezuela RED Informativa.us

La reciente difusión de imágenes de Steadman Fagoth Müller, líder Miskito por parte del régimen Ortega-Murillo no constituye una prueba de transparencia, ni una muestra de humanidad, ni mucho menos un gesto de buena voluntad. Lo que Nicaragua y la comunidad internacional han presenciado es otro episodio cuidadosamente calculado de propaganda política, una puesta en escena destinada a manipular la opinión pública y a encubrir la condición de un preso político cuyo encarcelamiento continúa rodeado de interrogantes.

Cuando un régimen mantiene a una persona privada de libertad, restringe el acceso independiente a sus familiares y allegados de confianza, y luego presenta imágenes controladas bajo sus propias condiciones, lo que ofrece no es información verificable sino propaganda. Lo que vimos no fue una demostración de apertura. Fue un montaje. Y hasta un irrespeto familiar pues la mujer que lo acompaña en la foto publicada no es su esposa, eso lo sabe toda nuestra comunidad.

En realidad, resulta escalofriante y preocupante la utilización de la imagen de la doctora Stefany Martínez como supuesto testimonio de credibilidad sobre el estado de Steadman Fagoth.

Para numerosos miembros de la familia Fagoth, así como para amplios sectores de la comunidad miskita que han acompañado al histórico dirigente durante décadas, la doctora Martínez no representa una fuente independiente ni objetiva capaz de disipar las legítimas preocupaciones existentes.

Las dudas no nacen de la nada. Versiones de vecinos de la Mosquitia en Waspam, atestiguan que durante años han existido cuestionamientos públicos sobre la naturaleza de su relación con Fagoth, así como sobre sus vínculos con estructuras afines al Frente Sandinista y funcionarios locales identificados por su abierta hostilidad hacia el líder miskitu.

En consecuencia, la utilización de su figura dentro de esta operación mediática no fortalece la credibilidad del mensaje oficial; por el contrario, profundiza la desconfianza, lo que también ocurrió con el otro líder de esta histórica y vernácula etnia del Caribe nicaragüense Brooklyn Rivera, quien para muchos ya estaba muerto cuando lo presentaron siempre con fotografías falsas.

La familia de Steadman Fagoth, amigos, ciudadanía, comunidad miskitu y Comunidad Internacional (sobre todo Estados Unidos, Inglaterra y Unión Europea), tienen derecho a exigir información verificable, acceso independiente y garantías reales sobre la integridad física y emocional de su ser querido.

También tiene derecho a rechazar cualquier intento de manipulación encaminado a dividir a sus miembros o desacreditar a quienes reclaman respuestas.

Más grave aún es el mensaje político detrás de esta escenificación. El régimen parece apostar nuevamente por una de sus tácticas más recurrentes: enfrentar a familiares entre sí, instrumentalizar relaciones personales y utilizar el sufrimiento humano como herramienta propagandística.

No es la primera vez que ocurre. Tampoco es la primera vez que la dictadura intenta sustituir la verdad con fotografías cuidadosamente producidas para consumo mediático.

Pero la nación miskita conoce demasiado bien estas prácticas. Durante décadas ha enfrentado persecución, desplazamiento, discriminación y represión. Por ello, difícilmente puede ser engañada por imágenes seleccionadas y cuentos chinos oficiales construidas desde el búnker cobarde de Ortega y Murillo en El Carmen en Managua.

Quienes quieren y sufren por este encierro forzoso, exigen pruebas independientes. Exigen acceso libre a familiares y personas de confianza. Exigen transparencia. Exigen respeto a la dignidad humana. Y, sobre todo, exigen la libertad inmediata y total de Steadman Fagoth Müller.

La verdadera pregunta no es por qué el régimen mostró estas imágenes. La pregunta es por qué sigue negándose a permitir una verificación independiente de su estado. Mientras esa respuesta no exista, cualquier fotografía, cualquier video y cualquier declaración producida bajo el control absoluto de sus captores seguirá siendo vista como lo que realmente parece ser: una operación de propaganda destinada a ocultar la verdad.

El caso de Steadman Fagoth ya trasciende el ámbito familiar. Se ha convertido en una prueba más de la naturaleza de un régimen que continúa utilizando a los presos políticos como instrumentos de presión, manipulación y escarmiento. Por eso, este montaje no solo constituye una burla contra su familia. Es una burla contra toda Nicaragua, contra el pueblo miskitu y contra la comunidad internacional que sigue demandando justicia y libertad.

**El autor es matemático y analista social de Honduras residente en Barcelona, España

*ARTÍCULO DE FROYLÁN CALLEJAS SOBRE EL LÍDER INDÍGENA PRESO POLÍTICO DE NICARAGUA

www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de las opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad del escritor

Donación

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba