Opinión

Conoce la verdad y ella te hará libre

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa.us

Haré una propuesta de reflexión sobre lo que llamamos lucha en este plano: luz versus oscuridad.
Se ha calificado la luz como sinónimo de sabiduría y bien, y la oscuridad como lo contrario. Pues, esa costumbre cultural tiene fundamentos que de seguido referiré.

La luz del sol, cada mañana revela toda la maravilla de la creación ante nuestros ojos, es decir, es la luz externa que todo lo hace brillar e interactuar con la magia de la energía suprema. En algún momento diré qué es la energía suprema.

¿Qué es lo que no ilumina la luz del sol?, nuestro interior, que solo es iluminando por la conciencia que es luz. Dijo Jesucristo a los fariseos que eran como sepulcros blanqueados: «relucientes por fuera, pero llenos de podredumbre repugnante en su interior». Mt.23:27.

Una costumbre judía era blanquear los sepulcros con cal para aparentar, pero eso no cambiaba su interior, ni del sepulcro ni de ellos.

Nos llamamos cristianos y no cumplimos una sola de sus indicaciones, solo seguimos blanqueándonos por fuera en una carrera desenfrenada por lucir al mejor estilo de lo referido antes.

Esta puede ser la narrativa de la experiencia de la humanidad en su sordera, lo que caracteriza y describe su historia: «el que tenga oídos que oiga».

«Conoce la verdad y ella te hará libre» Jn.8:31-38. ¿Cuál es la verdad?, preguntaría Pilatos al propio hombre de la luz, por cierto muy poco blanqueado por fuera o más bien sucio.

La verdad es la energía en sus múltiples manifestaciones y vibraciones. La más excelsa e infinita es la conciencia suprema, creadora o del amor.

Conocer la verdad, es saber cómo se manifiesta esa prodigiosa energía y para qué. Ese hecho extraordinario nos haría libres del sufrimiento que es lo único que verdaderamente nos esclaviza. Recomiendo leer la fábula sobre la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel.

La luz, que es la conciencia en nuestro interior, mostraría ante cada quien la maravilla de suprema creación que hemos llamado El Paraíso, aquel lugar que paradójicamente no es un lugar sino un estado sublime del ser despierto ante la verdad que lo hace uno con Dios.

Ja ja ja, quizás demasiado extraño para ser creíble, lo sé y lo medito en el laberinto de mis pensamientos influenciados por La Matriz.

Toda duda, desde la más trivial hasta la que es capaz de mover al mundo, como el covid-19 y sus consecuentes respuestas están expresadas en esa verdad.

De la Orden de los caballeros de Fénix

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba