Opinión

Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia: La solución, un secreto a voces

Antonio Calatayud / Venezuela RED Informativa.us

Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia son hoy, hay que decirlo y denunciarlo una y mil veces, pueblos secuestrados y naciones fallidas y oprimidas que, por décadas, han sido víctimas de dictaduras totalitarias y criminales, bajo la fría y cómplice indiferencia de una comunidad internacional que, encabezada por esta gran república americana, «el nuevo Imperio Romano», como aquel otro, está a punto de ser totalmente penetrado por los bárbaros de ahora, por el Caballo de Troya del socialismo marxista.

Por un lado, aquí en América, tenemos a Cuba, LA CABEZA DE LA SERPIENTE y sus países satélites de Venezuela y Nicaragua. También Bolivia.

Por el otro lado, están los ESTADOS UNIDOS, este gran país que amamos, que es el que impide la revolución armada en América.

Si usted tiene un tumor maligno, como es hoy el caso del Comunismo en Cuba y América, no le queda otro remedio que extirparlo con urgencia y la cirugía, necesariamente, tiene que ser invasiva.

WASHINGTON nos ha vendido la mercancía podrida del pacifismo, la bandera de los derechos humanos y la búsqueda de la liberación a través de la estrategia fallida y engañosa del DIÁLOGO POLÍTICO y las tibias y cosméticas sanciones que dañan a nuestros pueblos y empoderan aún más a nuestras mafias gobernantes.

Frente a los poderes del Comunismo Internacional, el Castrismo, el Chavismo y el Sandinismo, que controlan gran parte del narcotráfico en América, que están armados hasta los dientes y que tienen recursos millonarios y aliados incondicionales, cómo es posible que unos pueblos desarmados y sin amigos internacionales, puedan darse el lujo de encabezar una seria y exitosa lucha para lograr sus plenas libertades.

La Europa secuestrada a sangre y fuego por el Nazismo no se autoliberó.

Si no hubiera existido el desembarco aliado por Normandía aún los hijos y nietos de Hitler y Mussolini estarían gobernando en el Viejo Continente.

Asia, bajo el yugo de los ejércitos japoneses, no se hubiera liberado si no hubiera sido por los desembarcos de las tropas americanas de MacArthur, los portaaviones de Nimitz y la bomba atómica.

Aquí mismo en América, el gran Simón Bolívar tenía a sus órdenes un Batallón de soldados británicos y el General George Washington no hubiera derrotado a los Ingleses en Yorktown sin el dinero que llegó de La Habana, sin la participación de voluntarios como Lafayette y Kociusco, las tropas mercenarias alemanas y la ayuda de la escuadra naval francesa del Almirante DeGrasse.

A la Cuba Independentista del Siglo XIX le hubiera costado decenas de miles de muertos extras y 3 años más de guerra, para derrotar a los españoles, si no hubiera sido por la Invasión de las tropas estadounidenses en 1898.

Nuestros hermanos dominicanos viven hoy en un país democrático y próspero porque en un tiempo de caos y emergencia una intervención humanitaria de la OEA, encabezada por tropas de Brasil y Estados Unidos restableció la paz, la seguridad y la democracia en ese vecino y querido país.

Los números no fallan y las evidencias históricas tampoco.

Cuando Panamá, estuvo secuestrada bajo la narco-dictadura del General Noriega, no fue necesariamente una política de tibias sanciones y diálogos blandos la que restableció la libertad en ese país hermano.

Los pueblos secuestrados de América estamos hoy en un callejón sin salida.

Si a ese callejón sin salida tuviéramos que identificarlo y ponerle nombre propio y dirección específica, el único que me vendría a la mente es este: La Casa Blanca. Pensilvania Avenue. Washington DC.

Está claro que un cambio de política en Washington se hace necesario y urgente.

Nuestros tres Senadores cubano-americanos, por lógica, deberían ser los que encabezaran una iniciativa dinámica y positiva a favor de un cambio en esa política pobre y blandengue que ha mantenido, en el corazón de una América libre, la existencia de estas narco-dictaduras.

Los Senadores Bob Menéndez, Marco Rubio y Ted Cruz tienen la palabra.

Ya pasó el tiempo de la retórica vacía, de las promesas de campaña.

Ahora lo que nos falta es solidaridad cierta, estrategias inteligentes, voluntad colectiva y acción directa.

¡Rescatemos a nuestros pueblos secuestrados de América!

MENOS QUE ESO NO SIRVE.

Como diría el gran Cantinflas, «AHÍ ESTÁ EL DETALLE».

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