Lecciones de Sabiduria

En cada momento de cada día, reclamo mi sanación y mi prosperidad

«Porque contigo está la fuente de la vida» / Salmo 36:9

Gracias a la creación perfecta de DIOS, mi cuerpo se renueva continuamente. Célula a célula, tejido a tejido, órgano a órgano, mi salud se restaura. Siempre que me siento menos pleno, recuerdo esta verdad. Si pensamientos de miedo invaden mi mente, confirmo mi sanación y sé que la inteligencia divina de DIOS en mí está obrando a la perfección.

La sanación puede tomar muchas formas. Ya sea que esté resfriado o lidiando con una enfermedad grave, puedo recuperar mi plenitud. Conociendo el poder de mis pensamientos y su efecto, mantengo mis palabras positivas y centradas en ésa verdad.

Me tomo un tiempo, aunque sea por unos instantes, para centrarme en la oración y conectar con mi Espíritu Santo en mi interior. Los pensamientos de enfermedad disminuyen a medida que me relajo y me sintonizo con la vida divina que fluye por mi cuerpo y la visualizo renovando cada célula. Estoy sanando. Estoy completo. Por lo tanto, con entusiasmo y alegría te damos gracias, PADRE NUESTRO por continuar bendiciéndonos con la vida, la buena salud y los bienestares; con tu amor, tu misericordia, tu paz, tu guía, la armonía, la humildad, la integridad, la prudencia y la sabiduría; con las oportunidades, los éxitos y la prosperidad para mí y para todos en abundancia.

Definitivamente contigo DIOS siempre se triunfa.

ORACIÓN, ESPERANZA Y FE. ¡GRACIAS DIOS POR TUS BENDICIONES!

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