Estamos igual o peor


Pasan los días y la temperatura política del mundo se calienta, mientras que el movimiento económico a nivel global se enfría. Un fantasma con cadenas empieza a recorrer pesadamente y haciendo mucho ruido en buena parte del planeta: la recesión económica, por más que el pueblo norteamericano se muestre feliz y contento con la batería de aranceles, castigos comerciales y deportaciones de extranjeros ilegales desde este país el resto del mundo, que tampoco es mocho, se está quedando sin hacer algo.
Y todo indica que, excepto Ucrania y Rusia, que no hayan como salir de sus enredos, el resto del planeta no está mirando con mucho cariño las acciones tanto comerciales como de políticas en general del nuevo gobierno norteamericano.
Las declaraciones del secretario de estado, el señor Marco Rubio, sobre la necesidad de que Venezuela resuelva su crisis de legitimidad a través de la realización de nuevas elecciones, pone los pelos de punta sin señalar condiciones políticas y electorales.
Y si a esa propuesta, hecha por quien suponemos es el mejor amigo de la recuperación de la calidad de vida y de las libertades en Venezuela, se le agrega el anuncio de Nicolás Maduro de reunirse con Vladimir Putin en Moscú para estrechar los lazos de amistad entre las cucarachas del siglo XXI y la Federación Rusa, nos quedamos como Condorito: «¡De a patrás!».
Y así, mientras González Urrutia continúe solo recibiendo puros elogios y más elogios por medio mundo por todo aquello que no ha decidido hacer como le ordenó Venezuela el 28 de julio pasado; y María Corina Machado pretenda contar al país planes sin formas de salida alguna y pataletas, continuaremos con el «Hasta el final», sin haber puesto el punto final. Estamos bien jodidos.
Lo curioso, lo realmente sorprendente, es que muy pocos políticos y operadores le dan espacio a la cada vez más denigrada calidad de vida que padece el venezolano en Venezuela.
A los sueldos y a las pensiones que la gente recibe, a los precios enloquecidos de todo lo que se consume en el país y a lo poco que cada vez se produce de menos.
¿Será que con “alta política” el venezolano desayuna, almuerza y cena todos los días de Dios? ¡Por favor! ¡Aterricen o lárguense pal carajo!
www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de la opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad del escritor



