El chanchullo chino

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us
Taiwán parece ser la última FRONTERA entre las aspiraciones por el control mundial del Partido Comunista de los Trabajadores de China, con los valores fundamentales sobre los cuales descansa la civilización occidental.
Así, tras dos penosos años de reveses en su política exterior, la administración Biden/Harris finalmente se anota un tanto; un punto de respeto ante el manejo impecable que dieron a la crisis artificial que le montaron los chinos, con relación a la visita de la señora Pelosi a Taiwán.
Para millones de personas, como para mí, vemos en la libertad y en la democracia principios de vida. Por eso resulta inaguantable seguir asistiendo a la conga de cangrejos que ha montado en todo el planeta el Departamento de Estado Norteamericano, tras la salida de Donald Trump de la presidencia de este país.
Muy por el contrario, ahora fuimos testigos de vitrina de cómo a una situación totalmente descabellada creada por del gobierno de la China continental, América de dio un manejo impecable.
Porque no puede seguir el Partido Comunista de China pavoneándose por el mundo con la completa seguridad de que sus deseos y de que sus intereses son órdenes o leyes no escritas para el resto del planeta, que deben ser obedecidas.
Por eso, bien por la señora Pelosi, bien por el Departamento de Estado; ¡aplausos de pie! Pero muy en particular para los militares norteamericanos, que nuevamente demuestran su inquebrantable compromiso de poner un freno a los chantajes de las bandas de mafiosos que pretenden controlar al mundo desde el Extremo y del Cercano Oriente.
Quiera Dios que tanto Mr. Biden como Mr. Blinken hayan comprendido en profundidad el contenido global de la doctrina de seguridad hemisférica sobre la cual descansan los intereses y las vidas de casi cuatrocientos millones de norteamericanos, junto con las de sus aliados tradicionales a todo lo largo y ancho del mundo decente.
Ojalá y su comprensión de última hora sobre el reciente CHAN-CHU-LLO CHINO les dé para entender correctamente los casos de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia, tan cerca de sus propias costas. Porque allá, en Venezuela, los chinos, los iraníes y los rusos también les están haciendo la urna. ¡Pónganse las pilas!



