El Fogón de la Editora

EL OLFATO FINO DEL CAPITAL

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

La verdad sea dicha: el dinero nuevo, el dinero pesado, no el dinero que fue robado por Chávez y que se busca recuperar, está reñido con la dictadura de Delcy Rodríguez en Venezuela.

No parece probable que el gran capital, y no solo el petrolero, acepte nuevamente entrar a Venezuela por la sola presencia del hombre de negocios y presidente Donald Trump, quien en algunos años dejará la Casa Blanca. Su garantía, su influencia, llegará hasta ese momento.

Por más que lo suceda un hombre como Marco Rubio, por ejemplo, u otro como JD Vance, la sombra de Donald Trump no parece ser ni suficiente ni bastante para que el gran capital regrese a la Venezuela donde todos los poderes públicos están sometidos a la dictadura y en manos de varios malhechores y narcotraficantes de estado más, que son quienes controlan al país.

El dinero inteligente tiene más de 180 destinos disponibles en este momento. Con solo un clic, el dinero se mueve a través de la internet por la noche desde el Hemisferio Occidental a Singapur, para terminar en los confines de Europa en un santiamén, a la mañana siguiente.

Y en todos esos escenarios el dinero busca seguridad, reglas fijas y claras, así como total honestidad. ¿Por qué el dinero inteligente buscaría un espacio donde “comprar” un riesgo insoportable dentro de un sistema manejado por delincuentes, ladrones e individuos con prontuarios totalmente establecidos como tramposos?

Todo indica que ese gran capital que podría estar interesado en entrar en Venezuela para hacer negocios en el país y aumentar efectivamente las cotas de desarrollo y prosperidad colectiva, no disfruta de ninguna seguridad real con los delincuentes que hoy continúan al frente del estado.

¡No es suficiente con la presencia de Trump! Los dólares que el país necesita tienen que superar los tiempos del presidente Trump. Sin un estado que cuente con un sistema jurídico robusto e independiente, por ejemplo, no está fácil que el dinero aterrice en Venezuela.

¿Quién le garantiza a ese capital su proceso natural de maduración y de posterior retorno? ¿Delcy, Diosdado, Jorge Rodríguez, cualquier otro personaje de la picaresca hamponil que lleva años destrozando todo aquello que tenga valor en Venezuela?

¡Para nada!

La inestabilidad y sobre todo la corrupción espantan a los buenos negocios. En el mes que apenas termina, pudimos observar cómo grupos de empresas dedicadas al sector de la energía se han mantenido reticentes a planificar meter dinero nuevo en Venezuela.

¡Por algo será! El mundo es otro.

La corrupción y los enchufados que forman parte de la naturaleza del régimen en Venezuela desde hace tantos años, ha producido desinversión, así como la reticencia total de empresas que realmente vale la pena que consideren a Venezuela como destino de sus inversiones.

De continuar la dictadura encargada tratando de poner curitas sobre el drama de la confiscación de los poderes públicos, por ejemplo, la Norteamérica de Donald Trump solo habrá llevado a cabo, y a medias, la captura de unos cuantos delincuentes con cuentas pendientes en este país.

Porque sin democracia real, sin separación efectiva de los poderes públicos, los negocios no se dan. ¡Huyen!

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