Venezuela

El doloroso rostro de la crisis venezolana

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us

La mayoría de los hogares venezolanos no consumen las calorías y proteínas que necesitan. El ingreso promedio mensual no llega a cuatro dólares, ello se suma a una hiperinflación , que golpea a esas mayorías que no tienen acceso a una alimentación adecuada, capaz de cubrir las necesidades de nutrientes mínimas. El costo de una dieta saludable, sube de forma galopante cada día, colocándose muy lejos del alcance de la mayoría de los venezolanos.

Maduro niega que haya una “crisis humanitaria” e insiste en que seis millones de familias pobres reciben el “CLAP”, alimentos que el gobierno vende a precios subsidiados en medio de la debacle económica, el problema es que la mayoría de los hogares venezolanos no consumen las calorías y las proteínas que necesitan.
Las bolsas de comida que le llegan a las familias venezolanas, contienen 2 kilos de arroz, 2 kilos de espaguetis, 2 kilos de harina para hacer arepas, 1 kilo de azúcar, 1 litro de aceite y sólo una vez al mes la entrega el régimen, sólo incluye como proteína dos latas de sardinas pequeñas y una bolsita de lecha, que rinde solamente para hacer dos teteros.

Entretanto, una bolsa de leche de un kilo cuesta 12 dólares en Venezuela.
Un pollo pequeño cuesta diez dólares y un kilo de carne 15 dólares, el pescado es igual de inaccesible para las mayorías, así como el jamón y el queso, de modo que una mujer embarazada, no puede alimentarse adecuadamente, ni un niño tampoco, por lo menos en la gran franja de pobreza que hoy arropa a Venezuela.

El consumo de calorías es igualmente deficitario en los tres quintiles más pobres de la población, con 2.006 kilocalorías al día. Es decir, el promedio de consumo apenas está dentro del mínimo recomendado.

El dramático resultado es que de 166.000 niños menores de cinco años, el 8% entra en el renglón de desnutridos, atendiendo a los indicadores pondo estaturales, como peso y edad.

Ana Liendo , una mujer de 24 años vive en La Guaira, tiene tres hijos, y todos se ven muy delgados, su marido se fue a Colombia y le manda 50 dólare al mes, que es lo que puede mandarle, ella por su cuenta lava y plancha ropa ajena, con eso les da a los hijos arepa con mortadela frita, pero a la menor le da leche “sólo cuando, si no hay, pues ni modo, le doy agua con azúcar, para que se duerma!”. La niña tiene 9 meses y aún no se sienta, ni balbucea, ni siquiera intenta gatear.

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