Las bragas naranjas


Mientras el régimen de Maduro continúa haciendo presos a los hampones de las bandas rivales, los maestros venezolanos se mantienen en la protesta del hambre. Dolarización e indexación de los salarios y jubilaciones resultan de muchísimo más interés que el Festival de las Bragas Naranjas que tiene montado la dictadura venezolana.
De una miseria humana a toda prueba, los malandros y la basura humana de los colectivos mentecatos de Maduro, reciben 10 litros de gasolina gratis por corretear y espantar en sus motos a los maestros manifestantes en protesta en el Centro de Caracas.
Aquello no es pueblo contra pueblo ni mucho menos. Son maestros que exigen les paguen sus salarios en dólares por el trabajo de hacer-país, en contra de drogadictos, malvivientes y echados a perder bajo contrato de la revolución bolivariana. Gentuza sin nada que perder, en contra de padres y madres de familia que trabajan toda la semana y reciben como compensación un salario y unas pensiones muy por debajo de lo que en cualquier parte del mundo se entendería como ingresos de pobreza extrema, es decir, ingresos de esclavos.
Y así todo, así salgan a cada rato nuevos hampones descubiertos con las manos en la masa, todos sabemos que se trata de los segundones, de los amigos que no están de moda para los enchufados. De los peces más chiquitos del estanque de podredumbre y corrupción de aquel régimen enfermo; seguramente por el consumo de las mismas drogas que produce y exporta a medio mundo.
Ni yo, ni casi nadie, nos creemos esta leyenda. Tanta gente presa, tanto alijo de dólares descubierto es toda una puesta en escena para entretener, para desviar nuevamente la atención de los graves problemas que tienen sepultada a Venezuela; mientras detrás están los verdaderos peces gordos del charco, haciendo que son honestos.
Yo no sé ustedes, pero mientras Nicolás, Cilia, Diosdado, el genio de Nicolasito y los siniestros hermanitos Rodríguez, por solo mencionar a unos poquitos, no caigan en manos de una justicia que imparta justicia de verdad y no otros malandros solo disfrazados de jueces, todo esto que está ocurriendo en Venezuela es un mal montaje de aquel viejo programa de TV: ¡Cuánto Vale el Show!
Pero, eso sí, las primarias de la cúpula de la oposición al servicio 24 horas del régimen van viento en popa. Lo mismo que las docenas de tanqueros de petróleo fondeados todos los días en nuestra aguas, cargando crudo y gas robado por Maduro y sus secuaces, y descargando millones de dólares en billetes como forma de pago; mientras el régimen repite como loro que el país no tiene ni para pagar un bulto de caraotas por culpa de las sanciones de mentiritas que la Administración Biden/Harris dice aún mantener vigentes en contra de la dictadura venezolana. ¡Mentira!
Pero nada ni nadie puede hacer callar ni esconder las necesidades de los trabajadores venezolanos, que ganan en bolívares y gastan en dólares. Que nadie se engañe ni tampoco se deje engañar: ¡El sol no se puede ocultar con bragas anaranjadas!



